100 por cien italiano

Qué duda cabe que en pocas décadas ha habido una transformación radical en nuestras almazaras y que ahora las piedras de molino se encuentran en los museos. Cuando uno se da un paseo por un supermercado italiano y ve los estantes de los aceites no puede dejar de sentir cierta vergüenza ajena. Se sabe que Italia vende mucho más virgen extra del que produce, y que obviamente lo compra fuera. Aun así, más allá de ese oscuro proceso, sonroja lo relativo a su distribución y venta.

    05 sep 2012 / 15:17 H.

    También es verdad que aquí se están haciendo progresos en ese sentido, pero estamos a años luz y, hagamos lo que hagamos, allí van siempre por delante. Por ejemplo, una de las garantías de calidad que se exhibe en las botellas de virgen extra es la de “100 % italiano”. Aquí, con los agravios de las autonomías y las identidades nacionales, no poseemos un marchamo de ese estilo, y todo está mediatizado y politizado. Además, llama la atención el marketing, el envasado, la comercialización y la innovación en aceites con sabores de frutas o especias. Más allá de preocuparnos por nuestra realidad más rabiosa y actual, o poner medios para no estancarnos, investigar y mejorar, no hay que dejar de preguntarse por los motivos de nuestro retraso histórico, siendo quienes somos en esto del aceite. Pero, visto lo visto y tal y como está el mundo, igual resulta que también son los trabajadores, los jornaleros y los pequeños propietarios —esa gran mayoría silenciosa— los responsables.
    Escritor
    Juan Carlos Abril