“Era muy querido y emblemático”

10 abr 2016 / 08:00 H.

Cuando pensé en escribir este texto estaba en la iglesia de mi pueblo, Frailes. Preparaba el Paso de Semana Santa que, como cada Miércoles Santo, procesiona por las calles de este pequeño municipio. Por mi mente pasó un nombre: Rafael Zafra Martín, conocido como “Rafalillo el Sevillano”.

Era una persona muy querida por todo el pueblo, emblemático donde los haya. Siempre estaba dispuesto a colaborar con cualquier asunto.

Vivió mucho tiempo en Sevilla, donde trabajó en Renault. Cuando se jubiló, regresó a su querido Frailes junto con su esposa, Dolores. Con ella compartía una vida envidiable, siempre juntos, dispuestos a viajar y a vivir la vida. En nuestro pueblo dejó huella su paso por las distintas Hermandades Religiosas a las que pertenecía. La nuestra, la de Nuestro Padre Jesús El Nazareno, de la cual era costalero y en la que nosotros, como miembros, hemos compartido junto con él momentos inolvidables. Su saber estar y su educación nos contagiaba. En la Hermandad de la Virgen de los Dolores también cumplía un gran papel como presidente de la misma, aportando su característico humor.

En la Hermandad del Santísimo, actuó de capataz un año en su procesión en el Corpus, pero al año siguiente tuvo que ser sustituido por su cuñado Luis Romero al cual quería como un hermano, debido a su enfermedad. Cómo dejar atrás a la Asociación de los Pasos de Frailes, en la que representaba el papel de Santo Tomás. También se hacía cargo del Centro de Día de Frailes. Podría seguir escribiendo elogios de esta persona. A Dios gracias tropecé con él y viví codo a codo muchas cosas buenas. Siempre recordaré el nombre de Rafael. Me quedo con esta frase para finalizar mi homenaje: “La muerte no existe, la gente solo muere cuando se olvidan”. Y él no morirá en nosotros.