URGENTE

Las magas de Carmena, Francisco y Ribó

Polémica servida ante la opción de feminizar la tradicional noche de Reyes

La tradición dice que, en la madrugada de un seis de enero, tres magos venidos de Oriente llegaron hasta el pesebre donde nació Jesucristo gracias a la guía de una estrella fugaz. Y, este año, varias han sido las voces públicas que ha reivindicado la posibilidad de que estos “magos” no fueran hombres, sino mujeres.

La primera en abrir la veda fue Manuela Carmena. La alcaldesa de Madrid decidió feminizar la clásica cabalgata de la noche de Reyes con la presencia de actrices que dieran vida a Melchor, Gaspar y Baltasar en los distritos de Puente de Vallecas y San Blas-Canillejas. Aplaudida por muchos, señalada como “feminazi” por otros tantos y, sobre todo, altamente rechazada por el grupo municipal del PP, que criticó la medida por “falta de sentido común” y puso en duda la capacidad de los niños para asumir dicho cambio. Esperanza Aguirre, otra de las voces discordantes, consideró que esta cabalgata atípica se trataba de un intento de “acabar con las tradiciones cristianas”. “Soy partidaria de la paridad, pero no de las paridas”, apostilló la popular.

El gesto del Papa volvió a dejar claro que no le importa romper los esquemas de quienes no saben separar lo importante de lo accesorio

Sin embargo, lejos de convertirse en una idea descabellada y dirigida a la radicalización del feminismo, el Papa Francisco, la autoridad más importante en el mundo cristiano, se decidió a invitar a una de estas “Reinas Magas” al Vaticano. La primera eucaristía de 2016, la Solemne Misa de Año Nuevo en San Pedro del Vaticano, contó con la presencia de tres jóvenes vestidos de los Reyes Magos, encargados de llevar las ofrendas hasta el altar de la basílica, y uno de ellos era una niña. Un sutil y simpático gesto que volvió a dejar claro que al Papa no le importa romper los esquemas de quienes no saben separar lo importante de lo accesorio.

A tenor de los acontecimientos, el último en subirse al carro de la moda de montar a tres mujeres en las carrozas reales fue el alcalde de Valencia, Joan Ribó, quien recibió en la Casa Consistorial a sus tres “Reinas Magas” particulares: Libertad, Igualdad y Fraternidad. Estos son los nombres que recibieron estos personajes, en 1937, cuando participaron en la “Semana de la Infancia”, una celebración laica que organizó por última vez la República española cuando la capital se situaba en Valencia, para distraer a los niños de los horrores de la Guerra Civil. La organización de este acto laico y de tradición republicana, celebrado ayer después de 78 años, corrió a cargo de la Societat Coral El Micalet, con el fin de “recuperar la fiesta del solsticio de invierno que se celebró en Valencia en enero de 1937”. Las tres “magas” valencianas, Libertad, Igualdad y Fraternidad, representarían algo así como los tres principios básicos de la manera de ver el mundo de sus organizadores: “libertad para poder expresar libre y críticamente todas las ideas, igualdad de todos ante la ley y la sociedad, por encima de razas, creencias y sexo, y fraternidad para compartir con todos aquellos que nos necesitan todas las maravillas del mundo”.

La iniciativa, como en el anterior caso de Madrid, fue recibida con sendas críticas por parte del Partido Popular. La concejal Beatriz Simón aseguró que Ribó “ha querido escenificar no es otra cosa que su repudia personal hacia la Navidad y los Reyes Magos”. Del mismo modo, la presidenta del PPCV, Isabel Bonig, tampoco pareció disfrutar con la fiesta laica, a la que tildó de “utilización política de sentimientos y de gente que acude a un espectáculo lúdico sin saber realmente lo que hay detrás”. “Retornar al 1936-1937, que fue uno de los peores momentos de una España enfrentada y dividida, no me parece que sea la mejor forma de encarar el futuro”, señaló Bonig.

Sea como fuere, lo cierto es que la tradición es solo eso, el ideario colectivo generado en torno a bosquejos de un pasado poco claro, de unas creencias cegadas por la fe bastante difíciles de digerir cuando alguien las cuestiona. Nunca sabremos si esos magos de Oriente que, según la costumbre, llegarían en pocas horas a Belén en busca del Mesías, fueron realmente tres, o si representaron a las tres razas que poblaban la Tierra o si, como promulgan Carmena, Francisco o Ribó, fueron del sexo femenino.