La madre y patrona de los vecinos de las Cuatro Villas que todavía reviven el milagro que salvó a la esposa del rey moro
PREMIO tradición
El título de ilustre y antiquísima no es casualidad, en el caso de la Cofradía de la Virgen de Nuestra Señora de la Fuensanta. José Labrador, el hermano mayor, recuerda que el libro de actas de esta entidad data de principios del siglo XVI y que las obras del santuario están fechadas en esa etapa. Prácticamente, en cada casa de Villanueva del Arzobispo hay un miembro de esta cofradía, con más de 1.600 hermanos, aunque la veneración va mucho más allá del término villanovense, puesto que esta advocación de María es, por derecho y por historia, protectora de la comarca de las Cuatro Villas: Sorihuela del Guadalimar, Iznatoraf, Villacarrillo y Villanueva del Arzobispo. Y eso que, como reconoce el hermano mayor, el envejecimiento de la población y la inmigración hacen que se haya reducido el número de hermanos. La Virgen de la Fuensanta, además, es uno de los principales exponentes del patrimonio comarcal. Tras los daños causados en el templo en plena Guerra Civil, cuando se destruyeron algunas obras y la propia imagen de la patrona, se encargó una talla a Sánchez Mesa, imaginero que resolvió el encargo con gran maestría; con lo que el pueblo puede disfrutar de una excelente representación de María que es, en sí misma, una obra de arte. Otra exquisita muestra del arte religioso es el camarín, “el joyero de la joya”, del siglo XV. Los planes de la directiva de la hermandad son los de restaurarlos. Y todo esta devoción e historia tiene su origen en un milagro, como recuerda Labrador. Según la leyenda el rey moro de Iznatoraf mandó cortar manos y arrancar ojos a su esposa al saber que ayudaba a los cristianos, y la abandonó en un paraje conocido como La Moratilla. Allí, la mujer mutilada escuchó el correr del agua de una fuente y una voz que le pedía que introdujera sus muñones en el agua y lavara las cuencas de sus ojos. De tal forma recuperó manos y ojos y pudo ver una imagen de la Santísima Virgen. Por ello, desde el siglo IX siempre hubo un templo en honor de Nuestra Señora de la Fuensanta, coronada en 1956. Su festividad se celebra el día 8 de septiembre con una romería en los alrededores del santuario. También se relaciona esta imagen con el milagro que Alfonso X el Sabio en sus Cantigas de Santa María y su intervención prodigiosa en un asedio al castillo de Chincoya. Según el mito, los cristianos asomaron la imagen de Santa María por las murallas de la fortaleza y justo en ese momento se desató una fuerte e inesperada tormenta, lo que hizo que los musulmanes huyeran. Y no son los únicos hechos milagrosos que se le atribuyen a esta querida Virgen.