Unidos por los ascensos, el dolor y la historia

El Real Jaén y el Algeciras ascendieron con el fallecido Quico Álvarez y el 29 de octubre de 1944 inauguraron La Victoria

06 jun 2019 / 08:42 H.

El objetivo es conseguir el ascenso de categoría y para ello el Real Jaén, después del intento fallido frente al Racing de Ferrol, tiene dos balas para que el retorno a Segunda División B sea una realidad el 30 de junio. La primera eliminatoria le ha emparejado con el Algeciras CF, una entidad con la que mantiene ciertos paralelismos, además de unirle lazos afectivos, deportivos e históricos. Francisco Álvarez Hornos, “Quico Álvarez”, escribió una página importante de la historia de los dos colectivos. Forjado como técnico del equipos del fútbol provincial, como Los Villares, el Torredonjimeno, el Arjonilla o la selección juvenil con el mítico Antoñete, Álvarez es llamado para dirigir al Real Jaén a mediados de la campaña 96/97, después de que Tolo Plaza aceptara una oferta del Málaga. El joven preparador, que estaba en el conjunto juvenil, dio el paso al frente y formó un excelente dúo con Juan Antonio Albacete Anquela que tuvo como premio el ascenso a Segunda División A después de un paréntesis de veinte años. El gol de Rodri, en el campo del Figueras, aún lo recuerdan los aficionados, que en una cifra de 700, se dieron cita en el campo del cuadro gerundense. El Real Jaén realizó una liguilla de ascenso espléndida y solo cedió un empate en La Victoria contra el Talavera de Gregorio Manzano, al que después ganó en su campo, secuencia que repitió por partida doble con el Aurrerá de Vitoria y el Figueras. Álvarez fue renovado, pero en Segunda División A solo estuvo diez partidos en el cargo. Los malos resultados fueron el detonante de su destitución. La trayectoria en el conjunto jiennense fue determinante para que el Algeciras, una entidad fundada en 1912, lo fichara en la campaña 99/2000 con el único objetivo de subir a Segunda B. El preparador jiennense aceptó el reto con ilusión, conocedor de la presión y la historia de un club, el rojiblanco, que es todo un símbolo en su ciudad. Álvarez cumplió las expectativas y el Algeciras vivió la gloria del ascenso con un trabajo riguroso con una plantilla competitiva. Mientras el joven entrenador disfrutaba el éxito y se coronó tras vencer en la liguilla al Maracena con aquel gol de penalti del canario Batista, el Real Jaén, esa misma temporada, celebró el regreso a Segunda A de la mano de Juan Antonio Albacete Anquela y Juan Manuel Tartilán, con el gol de Jesús Sierra en el Estadio de O Couto de Ourense y esa interminable espera de media hora al no haber terminado el partido Gimástica Torrelavega, que entrenaba Carlos Terrazas, y el Gramanet. El entrenador jiennense arrancó en Segunda B la siguiente temporada con buenos resultados pero los síntomas de la enfermedad empezaron a pasarle factura y compatibilizó su puesto en el banquillo y las visitas al hospital. El 23 de enero de 2002, con solo 39 años, Quico Álvarez fallece y el color blanco y el rojiblanco se transformaron en negro en señal de luto. Después llegaron los homenajes. El Real Jaén brindó su primer reconocimiento con un partido amistoso con el Athletic Club de Bilbao, un club del que siempre elogió su filosofía y el trabajo con las categorías inferiores. Además, la Federación Jiennense de Fútbol creó el Memorial Quico Álvarez para recordar su figura y su aportación a la cantera durante una época en la que transmitió los valores del compañerismo y la deportividad. Todavía se celebra cada comienzo de año y sirve como punto de encuentro de jugadores benjamines y alevines.

El Real Jaén y el Algeciras están unidos por otros lazos. El conjunto gaditano fue el rival de la inauguración del antiguo Estadio de La Victoria, en Tercera División. Fue el 29 de octubre de 1944 y por aquel entonces el equipo de la capital se denominaba Olímpica Jiennense. El algecirista Carrasco tuvo el honor de anotar el primer tanto en el campo en el que jugó el Real Jaén hasta el año 2001. El último partido en competición oficial fue contra el Betis, que ganó por cero a dos, con tantos de Gastón Casas, que le valieron para subir a Primera, aunque posteriormente, se celebró el Trofeo del Olivo frente al Sevilla.

La alineación de la Olímpica Jiennense en el histórico compromiso con el Algeciras la formaron García Ojeda, Beas, Torres, Pacheco, Asensio, Gómez, Carrillo, Bazán, Rufo, Chamorro y Pilín. Isabel Alcalá Muñoz, hija del escritor Antonio Alcalá Venceslada, que era también teniente de alcalde, fue la encargada de realizar el saque de honor en presencia de Antonio Calderón, que luego fue gerente del Real Madrid, y José Contioso, presidente de la Olímpica Jiennense. El equipo de la capital era entrenado por Juan José Cachón y terminó subcampeón de su grupo de Tercera División y le permitió llegar a una segunda fase, en la que fue superado por el CD Málaga.

Después, en la década de los 50, el Real Jaén vivió su mejor etapa al militar durante tres temporadas en Primera División, por lo que en el viejo campo jugaron el Real Madrid, el FC Barcelona, el Atlético de Madrid o el Valencia. Ahora, la situación es distinta y pretende regresar a Segunda B, pero tiene un cruce con un club con el que está hermanado. En cuanto la mano de Jesús Vallejo, el futbolista del Real Madrid y de la selección sub 21, emparejó al Algeciras y al Real Jaén, el nombre de Quico Álvarez se apoderó de una eliminatoria de prestigio con sabor añejo y regusto a tiempos de gloria. La cita será el domingo a las 19.00 en el Nuevo Estadio Mirador de la ciudad gaditana, un campo que cumplirá el 9 de junio su vigésimo aniversario, después de ser inaugurado con un partido entre el Algeciras y el Real Betis Balompié. El Real Jaén lo visitará con la meta de lograr un buen resultado que lo acerque a la final del ascenso.