Un Palo muy duro para el Real Jaén
El toque de balón no fue suficiente para conseguir más de un gol ante un equipo duro cargado de veteranía
Desazón grave y profunda está causando a mucha gente todo lo que se está diciendo en estos tiempos sobre lo que se ha dado en definir como posverdad o, de otra manera, hechos alternativos. Una polémica que, cambiando algunos términos, nos hemos dado cuenta de pronto de que es tan antigua como la humanidad y que por mucho que nos moleste o por fea, liosa o mentirosa, nos resuelve un montón de problemas en acuerdos y desacuerdos.
Porque, pongamos por ejemplo el desarrollo del partido del Real Jaén ante el Palo. ¿Cómo juzgarlo y describirlo? ¿Con qué parámetros podemos valorar el para los de casa desgraciado resultado, calificativo que ya habrá quien disienta de su utilización por tener otro punto de vista?
Puede entenderse sin duda que el Real Jaén, sobre todo en el primer tiempo, hizo un juego en cierto modo preciosista, mejoró lo que llaman sus prestaciones futbolísticas y dominó con razonable rigor el juego. Así fie sido sin duda, mientras los malagueños, hasta con cinco defensas y, en muchos momentos con todos sus jugadores en su campo, trataron de deshacer de una u otra manera el manejo del partido.
Es esta una valoración adecuada y acertada para quien estuviera en el campo, pero también valdría decir, como contrapunto, que ningún equipo, y desde luego no el de casa, consiguió estructurar una jugada de verdadera peligro. Duro y rocoso el Palo, con blandura y sin fuerza el Real Jaén, que corrió con preferencia la banda izquierda de manera atractiva, pero que, a fin de cuentas, no acabó de soltar el mordisco. ¿Que ha mejorado y se está formando como equipo? Sin duda, pero, cuando se trata de ganar, de avasallar la portería contraria, hablamos de otra cosa. ¿Mejoría, entonces el hecho alternativo de que sin fuera no se ganan los partidos ni los campeonatos? Sobre el segundo tiempo estamos casi en las mismas, incluso en lo previsible de que un partido de ese jaez podría acabar, como en tantas otras ocasiones, con una jugada (desgraciada o afortunada, verdad o posverdad) decidiese el partido. Los de Valenciano bajaron de nivel, en opinión discutible, y los cambios poco resolvieron porque de nuevo fueron incapaces de hacer un gol. Mucho ir y venir tratando de jugar el balón, pero nada. Además, en esas condiciones con las brusquedades que empezó a aportar el equipo visitante, y la lógica pérdida de la frescura mental y física, poco hay que reseñar. Eso, sí, dos ocasiones para el equipo malagueño de esas que se describen como mucho más difíciles de fallar que de acertar. Y menos mal que el defensa se llevó la pelota con la mano y el penalti llegó a ser hasta brillante.
Al final vamos a tener que recurrir a Antifonte, aquel abogado griego que puso una “tienda de consuelos” en la que presumía de poder resolver cualquier sufrimiento síquico con la fuerza de las palabras (Más de uno dirá que es un antecedente de Freud y del psicoanálisis. A lo mejor). El protagonista llegó a escribir para un mismo proceso hasta cuatro discursos distintos, a favor y en contra, de unos y otros. Alguien dijo que ese era un mercado de ideas pero es que tal vez es la forma que los hombres hemos inventado para justificar los sentimientos. En este caso, el disgusto que los seguidores blancos se han llevado a casa. Y así parodiaba el poeta, “En toda la tarde brilla / una luz de pesadilla”. ¿Y ocurrió de esta manera o no?