Regreso a la alta montaña
Vero García busca coronar el Manaslu, un pico en Nepal de 8.156 metros
Está con la ilusión de un principiante y con ganas de coronar el Manaslu, un pico que está a 8.156 metros de altura en Mansiri Himan, en el centro del Nepal y a unos 70 kilómetros del Annapurna. Vera García comienza un reto apasionante junto con el granadino José Manuel Sánchez, compañero de aventuras en el Grupo Excursionista y Alpino Cabañas, de Pozo Alcón, el municipio natal de esta montañera que se ha labrado una reputación a base de un trabajo marcado por la seriedad. García empezó ayer el viaje, que la llevará a Madrid, después a Doha para terminar en Katmandú.
Las sesiones de entrenamiento auguran un éxito de la expedición, porque Vera García y José Manuel Sánchez han puesto los cimientos adecuados. Ambos regresaron hace unos días de los Alpes, donde continuaron con su entrenamiento en altura por terreno glaciar. Ascendieron al Mont Blanc por la llamada vía de los “Cuatromiles” y descendieron por la Aguja del Gouter. “Nos encontramos esperanzados en llegar a la cima del Manaslu, pero queremos hacer las cosas bien en una iniciativa que acabará el 14 de octubre”, asegura García. La montañera nacida en Pozo Alcón se compenetra a las mil maravillas con José Manuel Sánchez, debido a que han compartido otras expediciones avaladas por el éxito. La primera fue en 2013, cuando culminaron la cima del Lenin (7.159 metros), una elevación montañosa localizada en la cordillera de Pamir, concretamente en los dominios fronterizos entre Tayikistán y Kirguistán, para al año siguiente afrontar la cima del Cho Oyu (8.201 metros), la sexta montaña más alta de la tierra, situada, aproximadamente a 20 kilómetros al oeste del monte Everest.
La montaña se encuentra ubicada justo en la frontera entre Nepal y la región del Tíbet, en China. La tercera experiencia de estas características la protagonizaron hace dos años, en 2015, cuando solventaron con un importante éxito el pico McKinley, la montaña más alta de Estados Unidos y de América del norte, con una altura de 6.168 metros, y que ahora se denomina Denali, el nombre que le dan las tribus nativas del sur de Alaska. “Llegar hasta el Manaslu estaba previsto en 2016, pero decidimos aplazarlo doce meses para afrontar el reto con más garantías de éxito. Estamos preparados y con una gran ilusión por lograrlo”, argumenta la deportista jiennense. La ruta de ascenso al Manaslu transcurre por la cara nordeste (ruta japonesa del 56). El itinerario es totalmente glaciar. Los glaciares de la pared norte descienden hasta el monasterio de Sama, donde los monjes rezan mirando a la cumbre. El campo base se encuentra a una altitud de 4.700 metros, situado en una planicie compuesta por roca. Está protegido de los vientos fuertes, pero debido a su particular ubicación, es susceptible de nevadas diarias, ya que suelen ser frecuentes las nubes de condensación en este alto valle del Manaslu. Es una montaña compleja de escalar a lo que se le suma el fuerte riesgo de aludes, sobre todo entre el campo segundo y tercero.