Se siente de nuevo futbolista después de una grave lesión que lo ha mantenido sin disputar un partido oficial desde el 8 de noviembre, cuando el Linares Deportivo se impuso al Real Jaén en La Victoria. Es el jugador que más temporadas consecutivas acumula en la plantilla, con seis, y ha vivido en primera persona la profunda transformación experimentada por la entidad, tanto en el plano económico como en el deportivo e institucional, hasta alcanzar la Primera Federación. Ahora, completamente integrado en la dinámica del grupo, Óscar Lozano vuelve a sonreír. El extremo reconoce que la lesión ha supuesto el momento más complicado de su carrera. Tras pasar por el quirófano, dejó atrás meses de gimnasio, rehabilitación y trabajo de fuerza, una rutina alejada del césped que puso a prueba su fortaleza física y mental. “Ya he pasado toda esa parte dura. Llevo varios días entrenando con normalidad y estoy muy feliz porque vuelvo a sentirme futbolista”, asegura. Aunque admite que todavía necesita tiempo para recuperar el ritmo competitivo, las sensaciones son cada vez mejores. “Ahora el proceso consiste en entrenar, sumar minutos de trabajo y que el cuerpo vuelva a acostumbrarse a todo. Cada día me encuentro un poco mejor y eso es lo importante”, explica. Después de tantos meses de inactividad, reconoce que es inevitable sentir cierto respeto al volver a competir al máximo nivel, pero también una enorme ilusión por compartir vestuario con sus compañeros. En los momentos más difíciles encontró el mayor apoyo en su familia. Su mujer y sus hijos se convirtieron en el principal motivo para no rendirse. “Ellos han sido mi fuerza durante todo este tiempo. Han vivido conmigo los días más complicados y son quienes me han dado el impulso para seguir luchando. Si hoy estoy recuperado es, en gran parte, gracias a ellos”, afirma.
Lozano también elogia el respaldo que ha recibido por parte del club durante todo el proceso de recuperación. Considera que la confianza depositada en él ha sido decisiva para superar una lesión de larga duración. “Cuando pasas tanto tiempo fuera, sentir el apoyo del club es fundamental. Aquí me siento como en casa y no puedo estar más agradecido por la confianza que me han demostrado desde el primer día”, destaca. El motrileño es, además, un testigo privilegiado de la evolución del Real Jaén. Llegó en una etapa marcada por la inestabilidad y ha permanecido en el equipo durante seis temporadas consecutivas. “Estoy muy orgulloso de haber formado parte de este camino. Los que llevamos aquí desde entonces sabemos todo lo que ha costado superar momentos muy difíciles. Miramos atrás y valoramos mucho todo lo conseguido”, dijo.