Hay experiencias que marcan para siempre y que solo ocurren una vez en la vida. Álvaro Munuera Sánchez lo sabe bien. El joven, con raíces jiennenses y sobrino del árbitro internacional José Luis Munuera Montero, tuvo la oportunidad de vivir en primera persona la histórica conquista del Mundial por parte de la selección española en el MetLife Stadium de East Rutherford (Nueva Jersey). Compartió con Diario JAÉN las emociones de una jornada que jamás olvidará. “Fue una una noche de celebración y de euforia. Dicen que Nueva York nunca duerme, pero con España campeona del mundo yo tampoco he podido dormir”, confesó. El arbitraje forma parte de su vida desde pequeño. Esta temporada ha dado un paso importante en Tercera Federación, aunque compagina esa faceta con sus estudios de Teología. Durante este verano reside en Estados Unidos, donde trabaja como monitor en un campamento solidario de la organización Ymca, situado en Nueva Jersey.
Su labor diaria está centrada en menores con dificultades económicas y familiares. “Trabajamos principalmente con niños con pocos recursos y con problemas en su entorno familiar. Realizan actividades en plena naturaleza y para todos está siendo una experiencia muy enriquecedora”, explica. Precisamente ese destino hizo posible que pudiera cumplir uno de los grandes sueños de cualquier aficionado al fútbol. Cuando conoció que la final del Mundial se disputaría a apenas media hora del campamento, tuvo claro que no podía dejar escapar la oportunidad. “Desde que supe que la final era aquí sabía que iba a intentar estar. No sabía cómo lo conseguiría ni cuánto me iba a costar, pero tenía claro que no podía perderme un partido así”, recuerda.
La ilusión, sin embargo, chocó con la realidad. A pocas horas del encuentro seguía sin entrada y las opciones parecían agotadas. Lejos de rendirse, inició una búsqueda frenética. “Escribí a agencias de viajes, marcas, jugadores, miembros del cuerpo técnico e incluso a creadores de contenido. Probé todas las posibilidades que se me ocurrieron”, relata entre sonrisas. La perseverancia tuvo premio cuando menos lo esperaba. Una agencia de viajes contactó con él para comunicarle que le regalaba una entrada. “Podían habérsela dado a un influencer o a cualquier persona con mucha más repercusión, pero decidieron que fuera para un aficionado. Es un gesto que nunca olvidaré porque gracias a ellos pude vivir una experiencia única”, afirma con agradecimiento. Dentro del MetLife Stadium comprobó la magnitud de una final mundialista. La presencia de aficionados argentinos era mayoritaria, aunque la marea roja también dejó huella.
“Había muchísimos seguidores de Argentina y por momentos parecía que jugaban en casa, pero siempre encontrabas camisetas de España. Miraras donde miraras había españoles animando y eso fue lo que más me impresionó. Muchísima gente hizo un esfuerzo enorme para desplazarse hasta aquí y apoyar a la selección.” La experiencia dejó además un recuerdo muy especial fuera del terreno de juego. Durante la jornada pudo coincidir con Álvaro Morata, uno de los referentes de la selección española y capitán del equipo campeón. Un encuentro que puso el broche de oro a una jornada inolvidable para el joven colegiado.