LA ENTREVISTA
Hoy se cumplen 15 años desde que Nicolás Sabariego, entonces presidente del Jaén Paraíso Interior FS y en la actualidad director deportivo, le ofreciera a Daniel Rodríguez hacerse cargo del primer equipo tras la inesperada marcha de Carlos César Núñez a Italia. Tres lustros después, el técnico amarillo repasa una de las etapas más brillantes de la historia del club de fútbol sala.
—Hoy se cumplen 15 años desde que Nicolás Sabariego le llamó para ofrecerle el banquillo del Jaén Paraíso Interior. ¿Qué sensación le produce mirar atrás y comprobar todo lo que ha ocurrido desde entonces hasta ahora?
—La verdad es que sí. Como dices, el tiempo ha pasado muy rápido. Hemos vivido muchísimas cosas. Por un lado parece que fue ayer, pero por otro también parece que ha pasado mucho más tiempo porque hemos vivido muchas experiencias y, sobre todo, muchas cosas bonitas, que es lo fundamental. Nadie esperaba que íbamos a conseguir todo lo que hemos conseguido durante esta etapa y la verdad es que estoy muy orgulloso y muy contento.
—Retrocediendo a aquel verano de 2011, cuando Carlos César Núñez acabó marchándose a Italia pese a haber renovado, ¿esperaba que aquella oportunidad pudiera llegar de esa manera?
—No. Lo he contado muchas veces. Cuando llegué procedente de Zamora había realizado la titulación de nivel 3 y es verdad que el cuerpo me pedía afrontar otro tipo de retos y hacer las cosas un poco a mi manera. Cuando vine a Jaén había renovado como jugador y mi intención era seguir jugando. A partir de la marcha de Carlos César, que recibió aquella propuesta del Atalanta, Nicolás se puso manos a la obra para buscar entrenador. Aunque encontró dos o tres opciones, creo que siempre me tenía un poco en mente como alternativa. Cuando me lo propuso, yo estaba en un buen momento como jugador, con 33 años, y había venido para intentar conseguir objetivos importantes con el Jaén. Era una apuesta arriesgada. Cuando se lo planteé a mi mujer, a mis padres y a mi familia, la verdad es que no se lo tomaron demasiado bien. Retirarte con 33 años en Segunda División para asumir un banquillo era una decisión complicada. Pero la tomé con mucha determinación porque algo me hacía sentir que aquello podía salir bien. Ahora estamos muy contentos de la decisión que tomamos.
—La realidad ha superado cualquier previsión. Se pasó de jugar ante 600 o 700 espectadores en La Salobreja a llenar el Olivo Arena con más de 6.000 aficionados y competir con los mejores clubes del país.
—Ha cambiado todo. La imagen que tiene el Jaén ahora mismo no solo en la ciudad, sino también a nivel nacional, es completamente distinta. Si echamos la vista atrás, en 2011 había equipos que parecían intocables, como ElPozo Murcia, el Barça o Inter. Hoy hablamos de que nosotros hemos ganado cuatro Copas de España y una Copa del Rey y hemos sido protagonistas de una etapa muy importante del fútbol sala español. La supremacía de algunos clubes ha cambiado y nosotros hemos formado parte de ese proceso. El panorama del fútbol sala español es muy diferente y creo que somos uno de los principales protagonistas de ese cambio.
—Además, el crecimiento se produjo paso a paso. Primero se rozó el ascenso, después llegó el salto a Primera División y más tarde la consolidación. ¿Fue la temporada 2014-15 el punto de inflexión definitivo?
—Sí, todos sabemos que aquella temporada fue clave. Pero gran parte del mérito hay que dárselo a Nicolás Sabariego. Es una persona muy ambiciosa, muy poco conformista, que siempre piensa que cualquier límite se puede superar y que todo se puede hacer mejor. Desde entonces no hemos dejado de crecer. Hemos ido dando pasos poco a poco y eso nos ha permitido tener la oportunidad de luchar por cosas importantes.
—Los títulos son la parte más visible, pero también existe una regularidad extraordinaria. Once cuartos de final consecutivos de la Copa del Rey, presencia constante en playoff y numerosas Final Four.
—Cuando hagamos balance de todo lo conseguido nos daremos cuenta de lo difícil que ha sido. Al final no se trata de llegar uno o dos años y ganar un par de títulos. Lo complicado es mantener una regularidad tan alta durante tanto tiempo. Somos el equipo que más Final Four ha jugado y el que más veces consecutivas ha alcanzado los cuartos de final de la Copa del Rey. Siempre nos hemos tomado esa competición muy en serio. El mérito no está solo en conseguir lo que hemos logrado, sino en hacerlo como lo hemos hecho, manteniendo una línea de crecimiento constante y compitiendo contra clubes con mucho más potencial económico.
—Después de una temporada histórica, con dos títulos, parece que este verano no habrá una revolución en la plantilla. ¿Cómo afronta esa situación?
—Esa es la idea. Todavía no sabemos exactamente cómo será la próxima temporada con el nuevo torneo de apertura y con algunos cambios que se están planteando, pero la intención es mantener una base importante del equipo. Nosotros estamos acostumbrados a que haya cambios todos los años. Lo que en otros momentos parecía una debilidad, perder jugadores importantes, lo hemos convertido en una fortaleza. Forma parte de nuestro ADN incorporar jugadores con hambre y con ganas de crecer para que nos den ese rendimiento que necesitamos. Este año el reto será diferente porque se queda mucha gente de la temporada pasada que ya conoce perfectamente el modelo de juego y sabe lo que hay que hacer. Ahora el trabajo consiste en mantener el hambre competitiva después de haber sido bicampeones de Copa.
—¿Cuál será la hoja de ruta de la pretemporada?
—Los reconocimientos médicos serán los días 30 y 31 de julio y comenzaremos a entrenar el 3 de agosto. Tenemos previsto jugar varios amistosos. Habrá un partido contra Manzanares, disputaremos la Copa Andalucía, jugaremos encuentros con equipos de la provincia, el Trofeo del Olivo y otros compromisos que todavía estamos terminando de cerrar.
—La Supercopa está definida junto a Barça, Palma Futsal y ElPozo. ¿Le gustaría que se disputara en Jaén?
A mí me da igual. Creo que nuestra afición respondería perfectamente ante una cita así, pero tampoco es algo que me preocupe demasiado. Si se juega en una ciudad cercana a Jaén también puede ser bonito por todo lo que supone el desplazamiento de nuestros aficionados.
—Su contrato finaliza en el año 2028. ¿Se imagina continuando más allá de esa fecha o contempla que pueda ser el final de una etapa?
—Nos lo hemos planteado varias veces. Tengo la sensación de que puede ser mi último contrato como entrenador. No porque tenga pensado irme a otro sitio, sino porque este trabajo genera mucho desgaste. Este equipo, tal y como está estructurado, exige muchísima energía y dedicación. No sabemos lo que ocurrirá dentro de dos años, porque las circunstancias cambian, pero ahora mismo siento que 2028 podría ser una fecha adecuada para hacer una pausa. No digo que sea para desvincularme del club. Quizá pueda seguir aquí desempeñando otras funciones, pero sí es verdad que ahora mismo el cuerpo me pide pensar en parar un poco cuando llegue ese momento.
—En estos quince años ha dirigido a grandes jugadores. Si tuviera que destacar algunos nombres especialmente importantes ¿a quién señalaría?
—Más allá de las relaciones personales, que han sido muy buenas con muchos jugadores, siempre he dicho que la llegada de Mauricio Guterres y Alan Brandi supuso un antes y un después para el Jaén Paraíso Interior. Fueron dos jugadores fundamentales. Se convirtieron en pilares del proyecto y ayudaron muchísimo a que otros futbolistas quisieran venir al club. Además, hicieron que siempre hubiera referentes dentro del vestuario.
—Siempre se habla de los éxitos deportivos, pero quizá no tanto de la figura de Nicolás Sabariego. ¿Está suficientemente reconocido todo lo que ha hecho en este tiempo por el Jaén Paraíso Interior FS?
—Los que estamos dentro sí sabemos perfectamente lo que ha significado. Al final siempre se habla de jugadores y entrenadores, pero Nicolás es la única persona imprescindible en esta historia. Entrenadores pueden venir otros. Jugadores también. Pero estamos hablando de alguien que cogió un club que estaba en Segunda División, pasando muchas dificultades, en un deporte con pocos recursos, y lo convirtió en un referente nacional. Lo ha hecho con muchísimo trabajo, mucho esfuerzo, invirtiendo dinero y creyendo siempre en el proyecto. Además, ha sido capaz de consolidar una estructura estable. Otros clubes han conseguido éxitos deportivos, pero no han sabido afianzarlos como lo ha hecho el Jaén Paraíso Interior.
—Y en esa transformación también desempeñó un papel importante Paco Reyes, que hace unas semanas dejó la presidencia de la Diputación Provincial y que en 2013 apostó por el Fuconsa Jaén FS recién ascendido a Primera División.
—Sí, claro. Mi relación con Paco Reyes no ha sido la misma que ha tenido Nicolás, pero siempre hemos sentido su apoyo y su confianza en el trabajo que se estaba realizando. Además, fue una persona clave para que el proyecto del Olivo Arena saliera adelante. Creyó en lo que estábamos haciendo y nos proporcionó las herramientas necesarias para seguir creciendo. Porque una cosa es trabajar bien y conseguir resultados, pero si no tienes unas infraestructuras adecuadas es muy difícil consolidar un proyecto. En ese sentido, Paco Reyes ha sido una figura muy importante para que el crecimiento del club pudiera mantenerse en el tiempo, no solo por el patrocinio, sino porque nos abrió numerosas puertas.
La historia más brillante del Jaén Paraíso Interior comenzó a escribirse cuando Daniel Rodríguez asumió el reto de dirigir al primer equipo tras la marcha del jerezano Carlos César Núñez, que aceptó una oferta del fútbol sala italiano. Con solo 33 años, el técnico jiennense colgó las zapatillas para sentarse en el banquillo por decisión del entonces presidente, Nicolás Sabariego, iniciando un proyecto que acabaría transformando la historia del club. Su primera temporada, la 2011/2012, ya dejó claras las aspiraciones del equipo. El Jaén disputó el play off de ascenso a Primera División, aunque cayó ante el Sala 5 Martorell en el tercer y definitivo encuentro.
Aquella plantilla, formada por jugadores como Toño, Lolo Jarque, Minu, José López, Lonchu, Kike Barroso, Miguel Ángel Ureña, Sergio García, Víctor Martos, Miguelín, Solano o Emilio Buendía, sentó las bases del éxito posterior. El objetivo se alcanzó un año después. En la campaña 2012/2013, el Jaén consiguió el ansiado ascenso a la máxima categoría del fútbol sala español. Ya en la temporada 2013/2014, el conjunto amarillo logró una meritoria permanencia, consolidándose entre los mejores equipos del país. Pero el gran punto de inflexión llegó en la campaña 2014/2015, cuando el Jaén Paraíso Interior sorprendió conquistando en Ciudad Real la primera Copa de España de su historia.