Jugador comprometido y con una calidad que dejó su sello en Linarejos. Nando Copete (Almendralejo, 9 de septiembre de 1992) vistió una temporada la camiseta azulilla y fue protagonista de una de las campañas más recordadas del Linares Deportivo. En la 2021/2022, el conjunto dirigido por Alberto González se clasificó para el play off de ascenso a Segunda División, en el que perdió ante el Deportivo de La Coruña (4-0) en Riazor, y protagonizó una destacada participación en la Copa del Rey. El equipo eliminó al Nàstic de Tarragona en la tanda de penaltis (0-0 y 6-5), al Deportivo Alavés (2-1) y rozó la sorpresa ante el Barcelona, que venció por 1-2 en dieciseisavos de final, en una noche histórica con lleno en Linarejos el 5 de enero de 2022.
El delantero extremeño , que tiene ahora 34 años, disputó 37 partidos aquella campaña, 18 de ellos como titular, acumuló 1.735 minutos y marcó nueve goles. Ahora, en su segunda temporada en el Don Benito, volverá a cruzarse con el Linares Deportivo este sábado, a las 18:00 horas, en un encuentro especial para él. El atacante contribuyó con 17 tantos al ascenso del conjunto extremeño a Segunda Federación la pasada campaña y ya suma tres goles en el actual ejercicio, en el que su equipo acumula 13 puntos y se encuentra dos por encima de los azulillos.
Copete recuerda con cariño su etapa en Linares, tanto por los resultados como por el ambiente que encontró en el vestuario. “Estuve muy a gusto allí, con los compañeros. El vestuario era una familia y teníamos una confianza tremenda”, destaca. El futbolista explica que su salida no estuvo motivada por cuestiones deportivas, sino personales, ya que su mujer estaba embarazada y quería regresar a Extremadura para estar más cerca de casa. En ese sentido, reconoce que continuar a las órdenes de Alberto González habría sido una buena opción para seguir creciendo. “Para mí es uno de los entrenadores de los que más he aprendido. Estoy seguro de que, si hubiese seguido con él, habría continuado aprendiendo mucho”, señala. El extremeño califica aquella temporada de “buenísima”, pese a que el equipo no comenzó el curso con los resultados esperados. A su juicio, una de las claves fue la tranquilidad que transmitía el técnico y la confianza que ofrecía a sus jugadores durante el trabajo diario. El recuerdo de aquella campaña permanece vivo, aunque el Linares Deportivo ha cambiado mucho desde entonces. Nando Copete sigue la actualidad azulilla y considera que el equipo conserva una identidad reconocible, con un fútbol alegre. El encuentro de este sábado supondrá, por tanto, un reencuentro con una entidad en la que vivió una de las etapas más completas de su carrera.
El delantero también conoce el fútbol jiennense por su paso por el Real Jaén en la temporada 2017/2018, cuando disputó 15 encuentros en Tercera División y anotó dos goles. Su etapa terminó tras la llegada de Salva Ballesta, una salida que recuerda con tristeza por la situación que atravesaba entonces la entidad blanca y por las circunstancias personales que condicionaron su decisión, ya que su fichaje fue una importante apuesta en la pretemporada. Nando Copete lamenta que el Real Jaén tuviera que atravesar aquella etapa complicada y destaca que los problemas no estaban relacionados únicamente con el terreno de juego con los resultados. “Me da un poco de pena ver todo el potencial que tenía y las cosas raras que pasaban por situaciones con los dirigentes, máxime porque el Real Jaén es un club con una historia importante”, explica el extremeño, que también apunta a las dificultades en los despachos y a los intereses que rodeaban al club. “Me dio mucha pena irme de allí, pero ya no me quedaba otra. Tenía un niño de nueve meses, y al final tienes que comer”, recuerda. El atacante observa ahora la evolución del conjunto jiennense, que compite en Primera Federación, y contrasta su situación actual con aquella etapa que le tocó vivir como jugador. Fue fichado por Fernando Campos, con Valenciano como entrenador, pero después estuvo pocos partidos a las órdenes de Salva Ballesta. Nando Copete se alegra de los dos ascensos consecutivos de los blancos y del cambio producido en el seno de una entidad, que cuenta con más de 7.000 abonados, un hito para un club con 104 años de historia.