La cantante ubetense Zahara firma por primera vez una banda sonora original para cine, consolidando un nuevo hito en su trayectoria artística, al encargarse de parte de la banda sonora de “Mi querida señorita”, la nueva película dirigida por el director navarro Fernando González Molina. La compositora y cantante, reconocida por su sensibilidad hacia las cuestiones de género, aporta una dimensión sonora clave en esta reinterpretación contemporánea del clásico de Jaime de Armiñán. Su trabajo acompaña el viaje de autodescubrimiento de la protagonista, Adela, reforzando desde lo emocional un relato centrado en la experiencia intersex y los procesos de construcción de la identidad.
La banda sonora se estructura en dos universos musicales que reflejan la evolución interna del personaje entre Pamplona y Madrid. Mientras la primera parte, ambientada en Pamplona, cuenta con música de Álex de Lucas, Zahara desarrolla junto a Martí Perarnau el tramo final situado en Madrid, donde despliega un paisaje sonoro a base de sintetizadores y cajas de ritmo que resulta más abierto y transformador. Esta dualidad musical subraya el tránsito desde un entorno más normativo y silenciado hacia otro donde emergen nuevas posibilidades de exploración y reconocimiento, situando el trabajo de Zahara como un elemento esencial en la narrativa de la película.
Zahara firma también “La luz que vendrá”, la canción original de la película, concebida como una extensión emocional del desenlace. “Fernando no quería una canción resumen, sino una canción que naciera justo donde termina la última escena y que se transformara en la voz propia de Ade en el momento en el que se reconoce a sí misma”, explica. La creación de este tema implicó trabajar desde el estado emocional del personaje, intentando aportar una dimensión de luz a la historia en sintonía con el proceso de afirmación que atraviesa la protagonista. Este reto, según la artista, cobró sentido al ver la reacción positiva del equipo y de los asistentes del estreno en Málaga, donde el tema que cierra la película tuvo una respuesta especialmente significativa.
El proceso creativo estuvo marcado por una estrecha colaboración con el director, quien aportó apuntes basados en las emociones de cada escena: “Su manera de dirigirme era explicarme el mapa emocional para que yo pudiera traducirlo en música”, dice la artista. Este enfoque permitió que la música acompañara con precisión los matices del viaje interior de Adela, especialmente en un relato donde la identidad se construye de forma progresiva. El resultado es una banda sonora con dos personalidades complementarias que reflejan la evolución de Adela y los contrastes entre los mundos que habita. “La película son dos películas en una, y que la música tenga también esas dos identidades es un acierto”, concluye la artista.
Con esta composición, Zahara no solo debuta en el ámbito de la música para cine, sino que refuerza el papel de la música como herramienta clave para acompañar y expresar procesos de identidad, especialmente en una historia que sitúa en el centro una vivencia intersex y su camino hacia el autoconocimiento.