Viaje por el sendero de la novela

Espido Freire habla de su obra El chico de la flecha con alumnos de instituto

12 may 2017 / 16:30 H.

En toda novela que se precie tiene que haber un viaje. En El chico de la flecha (Anaya), de Espido Freire, el protagonista, Marco, un lusitano de Emérita Augusta (Mérida), viaja hacia el Sur. Como la acción está situada en el siglo I de nuestra era, el Sur era la Bética, en los primeros años sesenta, con el emperador Vespasiano. No la recorre toda, pues la autora lo deja pendiente de futuras entregas, pero sí se asoma a lo que hoy es el Valle de los Pedroches y demás, en la provincia de Córdoba. “Es una novela histórica en la que hay aventura, pero lo central, lo importante, son los valores como la responsabilidad individual, la amistad, la confianza en los adultos, la toma de decisiones y aceptar las consecuencias”, explica la autora, que se confiesa una “auténtica apasionada” del mundo romano desde que era una niña. Una pasión que quiso compartirla con alumnos de los institutos Az-zait y Santa Teresa de la capital. Espido Freire habló de las diferencias de aquella sociedad y la actual, de los avances... Respecto a la actividad con un público adolescente, precisó. “Aquí venimos los escritores a animarles, a incitarles y a seducirles en el mejor de los sentidos. Aquí son ellos los que se supone que encuentran un mundo nuevo a través de palabras y de lectura de la propia novela”. La escritora considera importante este tipo de actividades de la Feria del Libro de Jaén, porque permite a los estudiantes tener un contacto con la historia y conocer lo que la sociedad ha conquistado y lo que se tiene que defender. El protagonista, Marco, no tiene padres, pero tiene un tío, que es su tutor y padrino, y le enseña a desenvolverse “en un mundo en blanco y negro”, que es como describe Freire a la adolescencia.

La Paca. Otra de las actividades fue la lectura dramatizada de obras breves de teatro, recopiladas en el libro El tamaño no importa (VII), organizada por la compañía de teatro La Paca. En esta obra participa una veintena de escritores, entre ellos, los jiennenses Tomás Afán y David Salmerón, que acompañaron a los alumnos durante la actividad, en la Diputación. En la lectura dramatizada intervinieron un centenar de alumnos de los institutos Virgen del Carmen, Santa Teresa, Jabalcuz, Sierra Mágina y de la Escuela de Arte José Nogué.