Una obra coral con su

“Conversaciones en Segura”, una parte final con su pensamiento y obra

    11 sep 2019 / 16:39 H.

    Durante tres días, el director de Diario JAÉN, Juan Espejo, se llevó a Julio Millán a un lugar que no podía enseñarle, allí había vivido su primera experiencia como sacerdote, en la Sierra de Segura, concretamente en el municipio de Santiago-Pontones. Allí fue destinado nada más ser ordenado cura en 1981 por el entonces obispo, Miguel Peinado y en esos lugares mágicos y alejados de todas las rutas y de la modernidad en comunicaciones, Millán y Espejo, amigos desde hace mucho tiempo, mantuvieron unas conversaciones que suponen la parte final del libro. En esas páginas, Julio Millán Medina responde a todas y cada una de las preguntas que le va haciendo el periodista. “Conversaciones en Segura” está compuesta por tres partes, cada una de ellas desarrollada en un lugar concreto de la Sierra de Segura alta, en las que Julio Millán conoció el sacerdocio en primera persona y, además, junto a unas gentes que le han marcado de por vida. “Fuera en la aldea de Miller o en las ruinas de las Casicas de Río Segura o en la altiplanice de los Campos de Hernán Perea, Julio Millán se abre el pecho y repasa la grandeza de la condición humana y, también, sus renglones torcidos, siempre con el alma en carne viva”, así escribe en el preámbulo de las conversaciones el director de Diario JAÉN sobre un encuentro llevado a cabo en el mes de febrero.