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domingo, 14 julio 2019
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URGENTE

“Cada tumba tiene detrás una historia”

MANUEL JESÚS SEGADO-UCEDA
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Para Manuel Jesús Segado-Uceda (Arjonilla, 1983), la investigación vinculada al misterio es una forma de vida. Divulga las leyendas jiennenses a través de las populares Rutas Misteriosas, pero también con sus obras, entre las que destaca “Jaén Misteriosa” (2014). Ahora regresa al mundo de la edición con su cuarto libro, “Tumbas Misteriosas”

—Su carrera divulgativa en el mundo del misterio parece no tener freno. ¿Qué ha sido lo que le ha llevado ahora a publicar una nueva obra?

—Fue la lectura de un libro del historiador Mariano Fernández Urresti. En él habla sobre la tumba de Julio Verne, un tema que me apasiona, y sentí que tenía algo pendiente con el mismo. A partir de ese momento, me puse a investigar y, fruto de ello, nació este libro.

—“Tumbas misteriosas”. Un título sugerente, sin duda. ¿Qué cuenta en sus páginas?

—En este nuevo libro he querido tratar el saber ancestral que rodea la cultura de la muerte, algo que tenemos como tabú. De ella se conoce el ámbito relacionado con los fantasmas, que es lo más típico, pero se sabe muy poco sobre epitafios y simbología. De eso es de lo que hablo en el libro, pero también doy a conocer personajes e historias relacionadas con tumbas y cementerios. Al final, el libro tiene más que ver con la vida misteriosa o extraña que con la muerte, y es que hay tumbas que están relacionadas con historias de amor y otras curiosidades. También hablo sobre el miedo a ser enterrado vivo y sobre profanadores de tumbas. En la última parte del libro incluyo un apéndice sobre cementerios de vampiros y vampirismo. Todos los casos están perfectamente documentados.

—¿De qué recursos se ha servido para desarrollar ese trabajo de investigación?

—Yo ya había leído algunos libros que tratan el tema, pero, realmente, no hay muchos. Ese fue uno de los motivos que me llevó a querer escribir esta obra. Para documentarme he hecho un poco de todo: he viajado, he contactado por teléfono con amigos, con personas que viven en los lugares de los que hablo... Una vez recopilados los datos, los expuse y aporté mi propia visión.

—Volvamos al contenido del propio libro. ¿Por qué cree que existe tanto miedo a lo que rodea la cultura de la muerte?

—Yo creo que tiene que ver con la incertidumbre. No sabemos qué hay después de la muerte, y eso incomoda, y precisamente empiezo el libro preguntándome por qué apartamos todo lo que nos resulta incómodo, como los hospitales y los cementerios, que están siempre fuera de las ciudades. Sé que eso responde a cuestiones de salubridad, principalmente, cuando a partir del siglo XIX se tuvieron que sacar los cementerios de las iglesias, pero también es cierto que seguimos sin visitarlos al estar alejados del núcleo urbano. El miedo a la muerte también llega cuando tomamos conciencia de ella. Cuando yo era pequeño jugaba en los cementerios, pero más adelante comencé a distanciarme más de ellos. A pesar de eso, me gusta mucho visitar cementerios porque su iconografía nos puede enseñar muchas cosas, pero también me absorben la energía.

—El mundo del misterio vivió un “boom” a principios de siglo. ¿Cree que se ha perdido parte de su esencia para volverse un producto comercial?

—Pienso que el hecho de que sea comercial está bien, porque eso conlleva que se divulgue. Lo que resulta necesario es mantener el rigor de la investigación, es decir, dejar claro qué hay de verdad y qué hay de mito en los casos que se traten. Lo que más llama la atención a la gente son los casos de fantasmas, lo compruebo en las Rutas Misteriosas. Pero cuando les hablas sobre un caso como el de la Mesa de Salomón, también muestran mucho interés.

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