LA ENTREVISTA
La bailaora bailenense Rosa González se abre camino en el panorama artístico internacional con el flamenco como seña de identidad. Su reciente actuación en la ciudad italiana de Foligno junto al pianista José Manuel Cuenca en un espectáculo que fusionó el baile y la música ha supuesto una nueva oportunidad para demostrar su talento ante el público extranjero. La buena acogida de la propuesta refuerza la proyección de una artista jiennense que lleva sus raíces andaluzas más allá de nuestras fronteras; nuevos retos de una carrera artística que aspira a seguir creciendo.
—¿Cuándo comenzó a bailar y qué le llevó a elegir el flamenco como camino profesional?
—Empecé a bailar con tres añitos, cuando mi madre me apuntó a una academia en Bailén. Ella siempre me animó a hacer actividades relacionadas con el arte, me apuntó al conservatorio de música, a danza y también hice teatro. Me quedé con la danza y con el flamenco, que fue lo que más me llamó la atención.
—Es natural de Bailén, ¿qué significa para usted llevar el nombre de su tierra a los escenarios?
—Para mí es un orgullo, porque es la tierra donde me he criado. Siempre estoy orgullosa de mis raíces, de esa tierra de olivos, y me encanta poder decir que soy de Jaén y poder promover mi tierra a través del baile.
—Recientemente actuó en Italia junto al pianista José Manuel Cuenca, ¿qué supuso esta experiencia para usted?
—Ha sido una experiencia muy bonita, de la que he aprendido mucho. Actuar ante un público de otro país y llevar el flamenco fuera de Andalucía supone una responsabilidad importante. Además, tuvimos la suerte de que Stefano Ragni, un importante divulgador musical realizara una reseña sobre nuestra actuación.
—¿Qué intenta trasmitir al público cuando baila?
—Para mí, bailar es el momento en el que te olvidas de todo lo demás. Hay días en los que el cuerpo no puede o en los que no tienes tantas ganas de ir a bailar, pero, una vez que empiezas, te das cuenta de que todo el esfuerzo merece la pena, lo vives con mucha intensidad y disfrutas muchísimo de ese momento.
—¿Cree que el flamenco está consiguiendo conectar con las nuevas generaciones?
—Sin duda. Tenemos coreógrafas como Rocío Molina, que ha roto las barreras entre el flamenco ortodoxo y la danza contemporánea.
Esa innovación permite acercarlo a los jóvenes y a otros públicos
—¿Qué objetivos se marca para los próximos años?
—Quiero seguir formándome y me encantaría continuar bailando, seguir haciendo lo que me gusta y nunca dejar de bailar, siempre hay algo nuevo que aprender y nunca dejas de formarte.