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jueves, 20 junio 2019
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URGENTE

PURA RESURRECCIÓN

El grupo llena en el Auditorio de La Alameda en una noche en la que el público rugió con su música
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Noche mágica donde las haya. Un auditorio lleno de gente de todas las edades dispuesta a disfrutar de uno de los acontecimientos de estas primavera en la capital. El regreso de Hombres G en plena gira de su nuevo disco. Horas antes, los asistentes entraban a cuenta gotas esperando que comenzase el concierto. Ya los minutos previos hacían presagiar que el público estaba deseoso de ver a la banda de David Summers subirse al escenario para “resucitar” junto con ellos. Los gritos fueron ensordecedores cuando la pantalla se encendió y dejaba paso a un vídeo donde salían unos escalones. La banda comenzó a subir y los primeros acordes retumbaron en el auditorio.

La resurrección daba comienzo con el mismo tema que da título a su nuevo disco. Fue la puesta de largo perfecta y toda una declaración de intenciones a tantos años de carrera y a una noche que será recordada y que aún retumba en las calles de la capital con sus estribillos y canciones. Tras esta, Summers agradeció al público y aseguró que estaban felices de volver a Jaén para tocar nuevos temas y otros recordados por todos.

Dicho y hecho, tocó el turno de El ataque de las chicas cocodrilo y los asistentes enloquecieron. Era la hora de comenzar a bailar. Fue la primera ocasión para se pudiese disfrutar de “las canciones de siempre” y dejarse la voz cantando todas y cada una de las letras, desde los versos hasta los estribillos. Todos sabían cómo eran esos temas. Mientras las canciones iban pasando —unas más antiguas y otras recientes— en la pantalla se daba un repaso al grupo a través de imágenes. Momentos pasados, otros actuales, de la grabación del nuevo disco y de toda una vida. Era un acontecimiento muy especial, ya que se trataba de corear las canciones pasadas y, a su vez, conocer y vibrar con los nuevos temas que la banda ha creado en los últimos tiempos. Porque, aunque no han parado un solo segundo desde que comenzasen, llevaban nueve años de silencio discográfico. Un silencio que en La Alameda se volvió música, sonido y baile a través de nuevas canciones como Con los brazos en cruz, Niña, Confía en mí o Desde dentro del corazón.

Uno de los momentos más especiales durante los primeros momentos del concierto tuvo lugar cuando comenzó a sonar Si no te tengo a ti, que coreó a solas todo el público durante los primeros compases ante la emoción del grupo. Un momento que puso la piel de gallina a todo el auditorio. No fue el único, los temas seguían sucediéndose y los asistentes bailaban y cantaban con otros temas más antiguos como Indiana, No te escaparás o Suéltate el pelo. Y llegó uno de los momentos cumbre de la noche.

David Summers quiso recrearse en esta canción. Antes de que sonase habló sobre ella y apuntó que era uno de los temas más bonitos que habían creado a lo largo de toda su trayectoria profesional. Se trataba de Te quiero. Y el público respondió como era de esperar, coreando la canción e inundando de “te quieros” todo el auditorio dejando una escena para recordar dentro de este espectáculo. Fue, sin duda, uno de los momentazos dentro del concierto, pero quedaba la traca final, un broche de oro a base de buenas melodías y canciones.

Llegó la hora, Marta estaba a punto de llegar al escenario con su “marcapasos particular” para que ninguno de los asistentes parase de bailar. Todos cantaron —de hecho las letras de la canción se podían ver en una pantalla, pero quedo claro que no hubiese hecho falta—. Al finalizar, el grupo se despidió, aunque el público tenía claro que era solo un simple descanso y que volverían a subir. Y así fue. David Summers regresó al escenario en un apartado más íntimo con varias baladas y medios tiempos con canciones como Temblando. Era solo un anticipo de lo que estaba por venir. Una hora y media sin descanso en la que no hubo tiempo para dejar de cantar ni de disfrutar, pero ahora sí que llegaban algunas de las canciones más conocidas de Hombres G y el público estaba deseando que comenzasen para darlo todo, aun más que en el resto de concierto si cabe. Comenzó en clave de barítono y a capela uno de los integrantes del grupo un tema reconocible por todos. De esta forma, la banda hizo al público viajar hasta Venecia, comprarse un jersey a rallas y bañarse en la playa. A pesar del calor y las horas, los asistentes no paraban de bailar y de cantar como si estuviesen haciendo ese viaje por la costa italiana y el sol de la toscana. Pero si Hombres G invitó al público a viajar hasta Venecia, una vez terminó, Summers exigió que “le devolviesen a su chica” en uno de los temas más icónicos de la banda.

Para terminar, el grupo quiso dejar claro que “hoy íbamos a pasárnoslo bien”, algo en lo que acertaron a juicio de lo bien que se lo pasaba el público coreando estos temas antiguos y disfrutando de esas canciones. Pero todo tiene un final y este estaba a la vuelta de la esquina. El grupo agradeció a su público la asistencia. Aseguró que había sido una gran noche y comenzaron a rendirse ante ellos mientras se escuchaban los gritos pidiendo más canciones mientras David Summers, Rafa Gutiérrez, Dani Mezquita y Javi Molina decían adiós tras resucitar en una noche inolvidable y en la que hicieron que la capital vibrase más que nunca ante canciones de ayer y hoy y que fueron y son parte de la historia musical de España y de la vida de muchos de los jiennenses que allí acudieron.