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martes, 23 julio 2019
03:27
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URGENTE

Uno de los escenarios principales de la Noche en Blanco fue la Plaza de Santa María, con la Catedral como una espectadora más para las múltiples actividades que allí tuvieron lugar después de la inauguración oficial. El baila y la música fueron los principales protagonistas, aunque también hubo tiempo entre actuaciones para disfrutar de visitas guiadas la Catedral de la Asunción.

La danza española, de la mano de la academia Raquel Damas, con el espectáculo Nuestra danza en blanco, fue la primera en salir a la palestra. Este grupo de bailarinas derrocharon toda su fuerza sobre el escenario, dejando ver el duende andaluz del que tanto se habla pero que a veces es difícil de que florezca, como ocurrió en esta ocasión. Fue todo pasión y genio, pasos marcados, bien acompasados y transmitiendo a todos los presentes con sus movimientos. Sin duda un buen inicio para lo que sería una jornada marcada por el buen hacer de los bailarines que se dieron cita.

La pequeñas de la academia Antonio Soler fueron las siguientes en salir a escena con su espectáculo Kinesfera. El espacio de la danza. Un recital de arte que dejó claro el gran futuro que tiene la danza jiennense. La mayor ovación de toda la tarde fue para ellas, que como profesionales con muchas tablas mostraron todo su arte.

También actuarías en la Plaza Santa María un grupo de bailarines coordinador por Miriam Tazi, que después de fascinar en su primer pase repitieron más tarde en la Plaza Santa Luisa de Marillac con su espectáculo titulado Jaén también baila “Guerra”, donde demostraron que con su expresión corporal y al ritmo de la música se pueden reivindicar cosas a la vez de dar un gran espectáculo.

A pesar de contar con la danza como hilo conductor de la velada, los estilos cambiaban, la gente que se daba cita en la Plaza Santa María iba y venía, aunque siempre aumentando el número con el paso de las horas, y el crisol de edades dejaba claro que el baile es una actividad hecha por y para todos.

Con el paso de las horas fue el turno de bailar para quienes se arremolinaban en las calles al ritmo del club de jazz de la UJA. Primero fue el turno para los ritmos swing y lindi hop, que hicieron que las caderas se fueran de un lado al otro, para después dar paso a Ensemble vocal Jaén Jazzy, que cambió de tercio pero sin dejar de lado esos sones con aroma a jazz y blues que llenaron las calles.

Una jornada con actividades para todos los gustos en las que nadie se quedó sin disfrutar de la cultura, que un año más salió a la calle de la mano de la cuarta edición de la Noche en Blanco, que ya piensa en el año que viene.