La Tuna de Peritos suscita

La agrupación inaugura el Festival de Agosto de Ameca con brillante éxito

10 ago 2019 / 12:28 H.

Ycontinúa su travesía mexicana la ronda venida del mar de olivos. La Tuna de la Escuela Politécnica Superior de Jaén abandera su pasión por el país que brilla tras el manto del Atlántico. Durante los diecisiete días que se prolongará su estancia, la Tuna de Peritos está dejando su impronta en México una vez más. No es la primera vez que hasta el otro lado del “charco” se persona. “Estamos hermanados con la tuna de la Universidad Nacional Autonómica de México”, detalla el jefe de la Tuna de Peritos, Juanjo Armijo. Por ello, México es destino asegurado para una tuna jiennense bien recibida. Ejemplo de ello es su participación en la inauguración del Festival de Agosto Cultural de Ameca. “Cortamos la cinta que da el pistoletazo de salida a un mes de actividades en la ciudad de Jalisco”, explica Armijo con un tintineo en su voz, fruto de la ilusión y amor que siente hacia su tuna.

El sentido poema de Miguel Hernández, “Aceituneros”, y que el grupo musical Jarcha musicalizó, hizo las delicias de un público que conoció de primera mano el que se erige como el himno de la provincia de Jaén. Tomaron el relevo otras interpretaciones, como las canciones de “México lindo” y “Horas de Ronda”. Finalmente, y por petición popular, la Tuna de Peritos puso el broche de oro con “Serenata Granadina”. Es así cómo bandurrias, guitarras, laúdes y panderetas jiennenses se apoderaron de los cinco sentidos de quienes se dispusieron a relamer el comienzo del Festival de Agosto Cultural. La Ameca quedará atrás para llegar a otros lugares del inmenso México. La tradicionalmente conocida como Tuna de Peritos, que cambió su nombre en su XV aniversario por Tuna de la Escuela Politécnica Superior de Jaén, pasará por Moelia, Ciudad de México, Xalapa y Mérida. Eso sí, contando con algunos ratos para el ocio y convivencia entre otras tunas que serán todo un enriquecimiento para los tunos jiennenses. Aún queda para que vuelvan a su mar de olivos. Hasta entonces, México seguirá enamorándose de sus encantadoras rondas.