LA ENTREVISTA
Con 19 años, la joven Lucía Rodríguez Beltrán ya construye los cimientos de una prometedora carrera artística a través de la escritura. Desde temprana edad surgió en ella una pasión por la escritura, la cual comenzó a materializarse en 2025 con la publicación de su primera obra, titulada “Bajo el cielo noruego”. Un año después, la joven jiennense continuó en esa misma línea con “Cuando dejemos de fingir”. Obras que abrieron el camino a un porvenir que ya coge forma, pues, en la actualidad, se encuentra en los primeros pasos de un tercer proyecto literario.
—¿Cuándo surgió su interés por el arte de la escritura?
—Siempre me gustó escribir. Lo intentaba, pero nunca llegaba a dar con la tecla, porque me daba la sensación de que no terminaba de cuajar la idea. Pero al final llegó el momento, y fue después de un viaje que hice a Noruega junto con mi familia. Todo lo que vi me inspiró muchísimo, y cuando volvimos a España estaba convencida de que tenía que volver a intentar escribir el libro.
—Tras esa primera publicación, ¿cómo reaccionó tanto su entorno como sus lectores?
—Era poca la gente que me leyó, pero sentí una gran respuesta. Me dijeron que les gustó mucho y me sirvió para seguir adelante y adentrarme en el segundo libro.
—Ya son dos las obras publicadas, ¿qué destacaría de ellas?
—El primer libro se titula “Bajo el cielo noruego”, y se publicó en 2025. Es una historia romántica y ficticia, aunque es cierto que todos los lugares que aparecen en el libro son los que visité. Y, por otra parte, los protagonistas se mudan a Noruega, algo que también está un poco vinculado con la realidad, ya que cuento lo que experimentó mi tío cuando se mudó a Noruega. Y el segundo libro también es de romance, porque es una temática que siempre me encantó. Se titula “Cuando dejemos de fingir” y se publicó este mismo año. Es una obra totalmente ficticia en la que trabajé por conseguir dar forma a una historia que a mí me hubiese gustado leer. Quise expresar la necesidad de dejarnos sentir, y tal como refleja el título, dejar de fingir. Abarco esa creencia de hacer lo que los demás piden y fingir ser alguien que no eres. Por eso, la idea principal de la historia es hacer ver que tenemos que hacer lo que realmente sentimos.
—Y ahora trabaja en la tercera obra. ¿Cómo lleva el proceso?
—Sí, aunque el tercero ya no es romántico, sino que trato de salir del ámbito al que estoy acostumbrada. La idea surgió en una conversación con mi madre, que se imaginó una historia sobre una persona que entra en coma, y en ese estado es capaz de interactuar con gente de la que puede aprender diferentes cosas. A partir de ahí, comencé a desarrollar la idea, aunque es cierto que es un poco complicado estructurarla.