LA ENTREVISTA
La Gore es una artista andaluza que triunfa dentro de la escena alternativa española por su mezcla de flamenco, electrónica, post-punk y breakbeat. Detrás del proyecto está Lidia Navarro, cantante, productora y técnica de sonido nacida en Utrera, (Sevilla), una ciudad con muchísima tradición flamenca. Lo interesante de La Gore es precisamente esa combinación entre raíces muy flamencas, palmas, quejíos, zapateado, y una estética oscura y provocadora cercana al punk y la electrónica underground. Una colisión maravillosa de la que Jaén pronto disfrutará, informa Ana Lechuga.
—Va a actuar en las fiestas de la Virgen de La Capilla, una celebración muy ligada a la tradición andaluza, ¿qué significa formar parte de este cartel?
—Estoy muy agradecida de que hayan depositado su confianza en mí para estas fiestas tan importantes. Siento con ello que se valora mi trabajo y que se me ve. Estoy llena por que nos hayan dado esta oportunidad.
—Mucha gente define su música como la mezcla entre flamenco, electrónica y punk, ¿se reconoce en esa definición?
—Me reconozco en todas y cada una, yo soy como una mezcla semejante a los ingredientes del puchero y de los buenos guisos; un poco de todo. Todo lo que he vivido de pequeña y a lo largo de mi vida lo llevo condimentado ahí, y pienso que lo que hago representa a Andalucía y a la mezcla de culturas musicales.
—Hay algo muy visual y muy teatral en su propuesta. ¿Cómo construye ese universo?
—Es una prolongación de mi personalidad, lo que hay en el escenario es lo que soy. Pero pienso que las raíces son las raíces y no están reñidas con la estética. Yo al principio iba con recelo, pero no tengo palabras de cómo se ha desarrollado a lo largo del año todo esto, porque ha superado mis expectativas completamente.
—En canciones como Majara o El Boticario hay una mezcla de fuerza y vulnerabilidad, ¿de dónde salen esas letras?
—Todo sale de mí, todas las letras, todas las canciones. Para crear hay que poner todas las emociones, lo que has vivido, experiencias de todo tipo, todo ese transcurrir y devenir, de un modo u otro termina en letra de canción.
—Andalucía vive un momento muy potente de artistas que reinterpretan el flamenco, ¿siente que forma parte de esa ola?
—Pudiera ser que sí. La intención está y los conocimientos están. Otra cosa luego es lo complicado que es cantar unos tientos y romper después como si fuera Matrix... y además tocar el cajón, los bongós... pero lo hondo está ahí.
—¿Cómo será el directo que veremos en Jaén?
—Impactante. La primera vez que se ve el show, la gente queda sorprendido por la puesta en escena.