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CAMBIAMOS DE PIEL, NO DE ESENCIA

Juana María Acuña publica el cuarto libro de su serie de desarrollo personal

11-05-2026 / 10:32

“Elijo vivir. Ayúdame” cuenta la historia de Clara, que adentra al lector en el mundo interior de las personas con pensamientos suicidas

LA ENTREVISTA

La profesora Juana María Acuña Cueva vuelve a la escena de la literatura con su cuarto libro, “Elijo vivir. Ayúdame”, una novela en clave de desarrollo personal donde la historia de Clara nos adentra en el mundo interior de las personas que tienen pensamientos suicidas. Un viaje que muestra lo que muchas veces no se ve, y también los pequeños gestos que pueden salvar una vida. Juana María es profesora del IES El Valle de Jaén con 28 años en las aulas. Si tú o alguien de tu entorno necesita ayuda, puedes llamar al teléfono 024 disponible 24 horas.

—¿Cuándo decide que un tema tan delicado como el suicidio juvenil merece convertirse en una novela?

—Después de lo que pasó en Jaén, tan terrible. Llevo 28 años en la enseñanza, es mi vocación, y cada uno de mis alumnos es como mi hijo, son nuestros, y cualquier docente lo sabe. Son hechos que ocurren y es una responsabilidad preguntarse cómo acompañar, cómo ayudar a estos jóvenes.

—Este libro sigue la historia de una chica de 16 años que intenta quitarse la vida. ¿Por qué esa edad, ese perfil?

—Quería que fuese una chica porque creo que las mujeres tenemos una psicología más compleja. El nombre de Clara viene de una alumna a la que admiro, es un homenaje a ella y también a mis padres, que este año cumplen 84 años, y son unos abuelos maravillosos. Quiero alabar esa escucha, paciencia, sabiduría y experiencia que tienen las abuelas para saber acompañar a los nietos sin soltarles la mano, en silencio.

—Su dilatada experiencia en las aulas es determinante para hablar de estos temas.

—Por supuesto. Sin ser psicóloga ni terapeuta, y sin tener el síndrome del impostor porque estudio muchísimo, ejerzo la psicología. Por mi aula ha pasado mucho alumnado y de todo tipo, y la vida y el trabajarme a mí misma, ha hecho que tenga oídos para escucharlos, ojos para observarlos y sí, por mis manos han pasado alumnos con vidas muy dramáticas.

—No debe ser nada fácil escribir sobre el suicidio...

—Con este libro he llorado muchísimo...antes de publicar un libro hay que releerlo muchas veces, y hay capítulos duros, pero lo hago con la alegría y con la esperanza de que está lleno de herramientas que la gente que lo lea pueden aprender y ponerlas en práctica.

—¿Qué herramientas concretas podrían destacarse?

—El teléfono 024, donde los expertos dirigen conversaciones con mucha delicadeza. Otras herramientas valiosas son tener una rutina de agradecimiento; escribir un diario donde la persona con depresión reconozca cómo ha ayudado y qué cosas buenas ha hecho a lo largo del día, y que eso se interprete como una misión, algo que le aporta valor.