Juan Rubio: “Hay mucha música condensada en la literatura de David Uclés”
Primer artículo en prensa nacional, de febrero de 2021, ensalzando la literatura del mayor fenómeno literario del momento
El sacerdote, periodista y escritor Juan Rubio firmaba el primer artículo de la Prensa nacional ensalzando la literatura del mayor fenómeno literario del momento, David Uclés. Era febrero de 2021 y el libro del ubetense-quesadeño llevaba por título “Emilio y octubre”. Aquí tienen lo escrito hace 4 años por Juan Rubio:
El ubetense, afincado en París, David Uclés (1990), es el autor de la novela Emilio y Octubre, publicada por la editorial “Dos Bigotes”. No es fácil catalogar esta obra, si bien se ajusta al significado semántico de la palabra “novela”, es decir, “novedad en el género narrativo”. No es apta para lectores que buscan entretenimiento en un libro, como tampoco lo es para quienes solo buscan en las novelas el clásico “planteamiento, trama, nudo y desenlace”. No es novela histórica, ni biográfica, ni doctrinal, ni ensayística; aunque de todo ello hay algo en sus casi 400 páginas, si bien no todas ellas conforman el relato en sí mismo. Hay páginas que el autor considera necesario incluirlas para mejor entender la novela, páginas que, además, confieren novedad a este relato en cuanto género narrativo. Cuanto digo, no ha de servir para que el probable lector desista de su lectura, al contrario. Quien comience a leerla estoy seguro de que se sentirá atrapado por razones diversas. Bien saben aquellos que bien me conocen y me leen, que años hace ya que en soy parco en escribir sobre asuntos que tengan que ver con el sublime universo de la ficción; a no ser que encuentre en alguna pieza de las muchas que se dan a la imprenta, algo para mí fundamental; y ese algo tiene que ver con el concepto que de la ficción he aprendido de Vargas Llosa (”La ficción es la verdad de las mentiras”), de William Faulkner (”Toda ficción es puro gozo”) y Navokob (”Hay novelas que se leen como escalofrío que recorre la espina dorsal”). Esta novela cumple los tres requisitos, pues en ella el lector encontrará la verdad de las mentiras, sentirá un puro gozo y lo llegará a sentir que recorre su espina dorsal de abajo arriba.
Escrito de cuna y casta jiennense
El autor es un joven de 30 años, aunque vive actualmente en París, es natural de Úbeda; y no es uno más de esa casta de escritores ubedíes, conocidos como “cerrimos”; juntaletras turiferarios del pasado de la bella ciudad renacentista. El autor, además de escritor, es músico, dibujante y traductor. No es de los que, como tantos, se perdió por los “Cerros de Úbeda”. Uclés es de vuelo tempranero, con nido en Úbeda y vuelo universal, especialmente europeo; estudió en varias universidades europeas. Habla, escribe y a veces piensa en alemán, francés e ingles; y en gallego, algo importante para él. Pese a su juventud, se sigue bebiendo la vida a tragantadas; y por eso está capacitado para escribir una novela como ésta, que él sitúa en el realismo mágico; pero yo creo que no; sino que estrena una nueva variante del mismo, para que no quede obsoleto, para que se renueve, se abra sin perder su pulpa.
No es propio de una recensión, contar la novela; más bien, y así lo entiendo. Aquí solo expreso algunas ideas a modo de clave de lectura, pero antes, y para no dejar al lector en ascuas, digo algo que de ella dicen sus editores: “Esta es la historia de amor de Emilio y Octubre, narrada desde el nacimiento de uno hasta la muerte del otro, en un futuro cercano en el que nos introduciremos en las pinturas tridimensionalidades de los museos y viajaremos por toda Europa”. La novela entera es una orgía de recuerdos, de música, de colores, de olores y de sentimientos. En ella se aprecia cómo desde lo personal y local se alcanza lo universal y global. Nombres de ciudades, todas ellas vistas desde la mirada del autor. Hay mucha música condensada en sus páginas, música que el autor sabe cómo hacer llegar a oídos del lector; hay mucho de pintura, de obras concretas a las que el autor da vida. Es una novela enciclopédica, no ambiciosa, porque el autor en ella muestra su mucho y diverso conocimiento. Hay en ella estampas familiares vivas y estampas de interioridades que asoman y se derraman en párrafos escritos con una belleza convulsa, pero también atávica; pura vida; frases de las que decía Lorca, en las que “no hay olvido, ni sueño; sino carne viva”. Habla el autor de una novela escrita con técnica propia, la tele transportación, y ofrece un manual de uso para leerla desde esa perspectiva, que él convierte en clave importante. Todo es nuevo en esta novela: relato, tiempo, espacio, estilo, y hasta concepto. No es novela cerrada, sino abierta; y es esta característica, uno de sus logros
Ecos de lecturas, viajes, música y dibujo
Leyéndola me iban llegando ecos del Henry Miller de los “trópicos”, especialmente de “Trópico de cáncer”. Encuentro de fondo versos sueltos de “Realidad y deseo” de Luis Cernuda, incluso en alguna ocasión de La llama doble, de Octavio Paz. Veo más Rayuela, de Cortázar, que cualquier otra pieza del realismo mágico de García Márquez. El arranque, sin pretenderlo, es el mismo de Tristram Shandy, de Lawrence Sterne; y en tres momentos la lectura me llevó a pasajes de novelas de Lawrence y de E. M Foster. Juega con el tiempo y lo hace protagonista, como Thomas Mann en La Montaña Mágica. Hay veces que el autor se sube al púlpito, otras veces se tumba en la hierba; otras conversa con sus propios fantasmas; otras juega al despiste; otras deja hablar a su “alter ego.” Poco del Weherter, de Goethe y mucho del Emilio, de Roseau. Poco onanismo como el de Isherwood o y mucha creatividad como la de Margarite Duras y Yourcenar.
Hay párrafos brillantes, unos por el lenguaje adecuado; otros por la forma de expresar lo difícil de expresar; y otros, por el cambio de registro en el relato. Todo ello, y mucho más, dejan claro que el autor es el que maneja los hilos; no deja cabos sueltos, si acaso escondidos; sabe lo que quiere decir y lo dice, pero dejando libertad al lector-interlocutor; y mientras lo lleva a jugar, gozar, llorar, sentir y vibrar con él y como él. La editorial “Dos Bigotes” y sus propietarios, Gonzalo Izquierdo y Alberto Rodríguez, son dos periodistas que en 2014 se embarcaron en la complicada y poco alentadora aventura de crear una editorial independiente movidos por su amor por la literatura; y hacerlo en un país con un grave déficit de escritores de buena literatura y de lectores en su sentido más genuino. “Dos Bigotes”, aunque está especializada en temática LGTBI, feminismo y género. No es una editorial excluyente, sino todo lo contrario. Su catálogo editorial pretende recoger la buena literatura y que interese a todo tipo de lectores. No son libros indicados para quienes crean que entretenimiento y calidad literaria no pueden ir de la mano.