LA ENTREVISTA
Juan Claudio Lechín Weise (Bolivia, 1956) ha dedicado años a explorar los cruces entre historia, poder y condición humana. En su novela “Catalina de dos mundos. Una amalgama de intriga, valentía y venganza”, viaja al siglo XVII para reconstruir un episodio fascinante de la historia virreinal: la falsificación de la moneda de plata de Potosí. La elección de una protagonista iliturgitana no es casual, Jaén aparece como espacio de origen cuya herencia histórica dialoga con los nuevos mundos que España estaba construyendo al otro lado del atlántico. Catalina representa el tránsito entre Andalucía y América.
—¿Por qué eligió este municipio jiennense para dar origen a su protagonista?
—Mi novela del siglo XVII necesitaba a una niña andaluza que, al crecer, pudiera convertirse en investigadora. La hija de un cazador de Sierra Morena encajaba perfectamente. Cuando descubrí los bellos gentilicios de iliturgitana y jiennense, encontré el hogar de la protagonista, Catalina. Jaén reunía los ingredientes de una gran novela: historia, personalidad, tradición y aventura.
—Lectores andujareños sentirán curiosidad por saber si existen referencias a la ciudad en la novela. ¿Qué pueden encontrar?
—Reconocerán el paisaje, las tradiciones y una forma de vivir que forman parte del alma de la novela. Aparecen los parajes de Sierra Morena, sus encinas, alcornoques y chaparros. Aparece el antiguo castillo de Andújar, (desaparecido); la iglesia de Santa Marina, y la peregrinación al santuario de la Virgen de la Cabeza. Me encantaría que sintieran que no sólo están leyendo la historia de Catalina, sino también un homenaje a su tierra.
—Catalina es una mujer que desafía las convenciones de su tiempo, ¿cree que su origen influye en esa determinación?
—Por supuesto. Catalina tiene la fuerza de Andalucía. Su madre es sevillana y ella iliturgitana. La pequeña recorrerá un camino duro desde las sierras de Jaén hasta la Castilla profunda y mucho más.
—“Catalina de dos mundos”, sugiere identidad compartida...
—España y América en el siglo XVII, por supuesto. Pero también las fronteras que todos cruzamos: la niñez y la madurez, el amor y la pérdida, la seguridad del hogar y la llamada de lo desconocido. Lo femenino y lo masculino. En el fondo, Catalina de dos mundos habla de los mundos que nos habitan y los que nos transforman.
—¿Cómo fue el proceso de investigación para recrear la Andalucía del siglo XVII y los escenarios americanos?
—La investigación es una mirada atenta y apasionada sobre el mundo. He recorrido ciudades de Andalucía, caminando por sus calles, visitando sus iglesias, sus museos, contemplando su campiña. He viajado por América, y no dejo de sorprenderme con las semejanzas entre ambas.
Entrevista realizada por Ana Lechuga