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José Manuel Troyano presenta un libro sobre el hermanamiento entre Bedmar y Azagra

17-07-2026 / 17:46

La obra conmemora el 25 aniversario del vínculo entre ambos municipios y recoge testimonios, fotografías y documentos históricos

LA ENTREVISTA

Cronista Oficial de Bedmar y Garcíez desde 1975, doctor en Historia y autor de una extensa producción bibliográfica, José Manuel Troyano Viedma ha consagrado buena parte de su vida a investigar, conservar y difundir la memoria colectiva de Bedmar. Con más de medio siglo de labor como cronista del municipio, su trayectoria constituye un referente para todos los que valoran la historia local. En esta ocasión ofrece una obra que no sólo documenta hechos, sino que recoge 25 años de emociones, encuentros recuerdos y vivencias compartidas entre Bedmar y Azagra.

—Después de tantos libros dedicados a la historia de Bedmar, ¿qué le impulsó a escribir sobre el hermanamiento con Azagra?

—Son muchas familias las que, desde los años cincuenta, comenzaron a desplazarse hacia la Rivera del Ebro, especialmente Azagra, para trabajar. Con el paso del tiempo se crearon vínculos muy fuertes entre azagreses y bedmareños. El hermanamiento, firmado en 2001, vino a reforzar ese cariño mutuo. Con motivo del 25 aniversario me pareció oportuno dejar constancia de esa unión.

—¿Cómo nació aquel hermanamiento y qué significó para los vecinos de ambos municipios?

—Llegó un momento en el que muchos de los vecinos que iban a Navarra de forma temporal decidieron quedarse definitivamente allí. Habían encontrado estabilidad laboral y una mejor calidad de vida. Era importante mantener el vínculo con quienes habían tenido que marcharse y reconocer que seguían formando parte de Bedmar. El hermanamiento fue la mejor forma de hacer oficial un sentimiento entre municipios.

—Durante la elaboración del libro, ¿qué aspectos o testimonios le resultaron interesantes?

—Me ha emocionado recuperar la historia de los pioneros. Todo comenzó con Juan Vilches Jiménez y Lola Herrera, que llegaron a Azagra casi por casualidad. Después fueron llamando a familiares y vecinos, y así comenzó una emigración que cambió la historia de muchas familias de Bedmar.

—El libro incorpora fotografías y documentos. ¿Qué importancia tienen estos materiales para conservar la memoria colectiva?

—Son fundamentales porque muestran la evolución de esta historia. Las imágenes reflejan cómo han cambiado las fiestas, las visitas entre ambos pueblos y la convivencia durante estos años. También recogen momentos muy significativos del hermanamiento y de las sucesivas celebraciones.

—¿Considera que estas iniciativas ayudan a construir historia y convivencia entre los pueblos?

—Sin duda. Los hermanamientos sirven para mantener vivos los lazos entre personas que comparten una historia común. Esos vínculos siguen presentes porque muchas familias continúan repartidas entre ambos municipios.