Isabel Rezmo presenta el poemario “El Grito de los Girasoles”
La autora ubetense lanza su séptima obra, centrada en la deshumanización y la vulnerabilidad, dos aspectos cargados a la espalda de la sociedad
LA ENTREVISTA
Deshumanización y vulnerabilidad, dos aspectos cargados a la espalda de la sociedad. Formas de sentir, vivir y expresar. Esos son algunos de los puntos que dan forma a “El Grito de los Girasoles”, escrito por la ubetense Isabel Rezmo. Se trata de su séptima obra publicada, y lo hace de la mano de la editorial Eris Ediciones, pues su objetivo también se centra en apostar por proyectos de la tierra. Así pues, Isabel Rezmo presentará el poemario mañana en el Club de Cultura La Vieja Escuela, en calle la Luna, número 14, a las 20:15 horas.
—¿En qué se basa la obra “El Grito de los Girasoles” y qué significa el título?
—Se trata de un libro de poesía dividido en cuatro actos y, a la vez, cada uno de ellos se divide en ocho o nueve escenas. Con el título hago un homenaje a varios temas, como, por ejemplo, a Platón, ya que algunos de los escritos se abordan desde un punto de vista filosófico. Considero que somos como un mundo metido en una caverna y que no vemos la luz. Estamos influenciados por una cortina de humo, por todo lo que nos afecta. Y los girasoles somos nosotros al intentar buscar la luz, la transparencia, la verdad y el conocimiento. No obstante, también hay citas de varios poetas que me gustan, como Allen Ginsberg, Michel Houellebecq o Dámaso Alonso, entre otros.
—¿Cuáles son los principales temas que se analizan?
—Desde un inicio, la idea era abordar la deshumanización y la vulnerabilidad, expresar cómo nos dejamos influenciar por falsos profetas. Comencé a escribir el libro en la pandemia, y me sirvió para darme cuenta de todo lo que ocurría en el mundo en ese momento. No solo respecto a la pandemia, sino de diferentes aspectos negativos que azotaron el mundo, por lo que tiene un carácter un poco metafórico y apocalíptico, pero también muy simbólico.
—¿A quién está dirigido?
—Más bien a un público general. Siempre intento acercar al lector a la poesía, porque creo que no es solo para unos pocos privilegiados. Por eso, no está dirigida a un público con un perfil concreto, aunque es cierto que pienso en la gente vulnerable, la que vive día a día la experiencia de la vida, del dolor, el amor, el desamor o la muerte. Todos los lectores pueden hacer suyas algunas partes.
—¿Qué significa para usted presentar la obra?
—Me hace muchísima ilusión, porque no es solo el proceso de creación, sino que, tras escribirla, llega el momento de nuevas reflexiones, de estructurarla y buscar editoriales. Hay mucho trabajo detrás. Además, lo presentaré en Jaén, una ciudad a la que siempre estuve ligada debido a que me parece una ciudad en la que se escribe y edita libros muy buenos y cuenta con un movimiento cultural bastante importante.