LA ENTREVISTA
Emilio Manzano es el director y escenógrafo de “Cautivas por Cervantes”, un montaje teatral que explora las modernas formas de cautiverio a partir de tres textos de Cervantes —”La gran sultana”, “El gallardo español” y “Los baños de Argel”— y nuevos materiales poéticos del autor marteño de 37 años. La obra, que se preestrenará el 4 de julio en su pueblo, en el Teatro Municipal Maestro Álvarez Alonso, nace de una residencia artística en el Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro, donde vivirá su estreno absoluto el próximo 10 de julio.
—”Cautivas por Cervantes” pone sobre las tablas a mujeres de obras de Cervantes. ¿Por qué?
—Primero porque yo estoy atravesado por una esencia feminista y queer y porque las mujeres suelen ser comparsas de los hombres en los textos teatrales, mientras que en Cervantes sí que hay una mirada un poco más feminista. Así que decidí hablar desde estas voces femeninas y traerlas al contexto actual para hablar del cautiverio que vivimos hoy en día.
—Y, ¿cuáles serían esas formas actuales de cautiverio?
—Me refiero, por ejemplo, al cautiverio de las redes sociales Creemos que tenemos muchísima libertad, pero somos presos de las redes sociales. También hablo del cautiverio de la depresión y la soledad que estamos viviendo hoy en día. Cada vez tenemos más problemas de estrés, para socializar, encontrar pareja o tener amigos. Porque la vida nos está llevando a un autoconsumo y a quedarnos cada uno en su habitación. Se está perdiendo el sentido de comunidad y eso nos hace muchísimo más cautivos.
—Partiendo del tronco clásico de Cervantes, parece que su obra ramifica en mensajes dirigidos quizá a los más jóvenes. ¿Me equivoco?
—La obra tiene un planteamiento muy juvenil, pero trata grandes temas que son comunes a todas las generaciones, como la soledad.
—¿De qué idea madre nació esta propuesta escénica?
—Empecé a estudiar un poco lo que eran los orígenes de Andalucía, mis orígenes, y llegué a la huella morisca. Quería hablar sobre la pureza de la sangre, de la raza, del sentimiento andaluz. Luego salió el tema de la residencia artística de Almagro, presenté este proyecto y salió adelante.
—Y tuvo que enfrentarse al reto de enjaretar los textos clásicos de Cervantes con una propuesta más actual...
—Sí, hasta que no entré de lleno en el proyecto no me di cuenta del berenjenal en el que me había metido. Yo vengo de la plástica escénica, de la poesía. Nada que ver con los textos del Siglo de Oro. Al principio, me preguntaba: ¿cómo voy a tocar los textos de Cervantes? Pero luego fui trabajándolos, la propuesta escénica, la narrativa y todo fue cuajando.
Carmen Jiménez