El villanovense Diego Jiménez ofrece una visión artística del siglo XVII
Responsable de la Escuela de Teatro del municipio, lanza la obra “Reyes del Corral”
LA ENTREVISTA
La profunda afición por el siglo XVII se refleja en “Reyes del Corral”, una obra lanzada por el responsable de la Escuela de Teatro de Villanueva del Arzobispo, Diego Jiménez González, y que ofrece a los lectores una profunda visión artística de uno de los siglos más relevantes, así como el modo de entretenimiento del pueblo y el modo de entendimiento de aquellos corrales de comedia. Así, el pasado 3 de enero tuvo lugar la presentación en el municipio villanovense, la cual contó con una gran acogida del público, quienes no dudaron en adentrarse en la riqueza de sus páginas.
—¿Qué diría que caracteriza a “Reyes del Corral”?
—Es algo diferente, porque normalmente se suelen publicar novelas o poemarios, pero no demasiadas obras de teatro. Muchas veces se trata como un subgénero, y con “Reyes del Corral” animo a la gente a leer teatro, algo que es muy satisfactorio.
—¿Cuáles son los temas troncales que aborda la obra?
—Se trata de un homenaje al teatro del siglo XVII, especialmente a un teatro que era de pueblo, pues era el que llenaba los corrales de comedia, el que hacía el teatro la actividad más popular. Representaba un medio de entretenimiento y una forma de llevar la cultura al pueblo. Por ello, la obra abarca, a través de la ficción, a varios autores del siglo XVII.
—¿Algunos de los personajes más destacables?
—Aparece el rey Fernando IV, que convoca un concurso para saber cuál es el mejor autor de teatro de la época bajo el nombre Rey del Corral. En parte, lo hace para esconder su mala gestión, ya que, mientras el pueblo pasaba hambre, él se gastaba el dinero en el placer propio. Cuando la gente expresó su descontento, el rey convocó el concurso. Desde esa perspectiva, el libro plantea el uso de la cultura desde dos prismas: como “pan y circo” o como medio que alimenta al pueblo. Y, por otra parte, también aparecen diferentes autores como Miguel de Cervantes, que es el más veterano, o Tirso de Molina, que fue un autor de la época muy conservador. Además, aparecen otras dos figuras que generaron una gran sorpresa entre los lectores, pues se reivindica a Ana Caro, que representó el papel esencial de la mujer en una época en la que estaban vetadas en los corrales, y, por último, Agustín Moreto, que fue un autor cómico bastante desconocido, pero con mucho valor.
—¿Cómo surgió la idea de escribir sobre este tema?
—Al dirigir la Escuela de Teatro de Villanueva del Arzobispo, utilizo mucho el teatro clásico con mis alumnos y se lo adapto. De hecho, son mis alumnos quienes pusieron cara a los personajes, que son los que hicieron todo el tema fotográfico del libro. Además, fue una sorpresa para ellos, porque participaron sin saber realmente de qué se trataba el proyecto.