Powered by
HACEMOS GLOBAL LO LOCAL

El ubetense Ramón Marín recopila el legado de su abuelo, médico y poeta, en “Escala de Plata”

24-07-2026 / 11:10

La obra reúne información desde finales de los noventa: poemas, entrevistas, ensayos...

LA ENTREVISTA

Ramón Marín Peñas nació en 1971 en Úbeda, es Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos. Ha dedicado su vida profesional al análisis del territorio, la gestión pública y la construcción de infraestructuras emblemáticas, como el Puente de la Constitución de 1812 en Cádiz. Sin embargo, este perfil ha convivido con una profunda vocación humanista, y en 1996 emprendió la recopilación documental del legado de su abuelo, el ilustre médico y poeta Juan de Dios Peñas Bellón, publicando en 2026 “Escala de Plata” la primera edición crítica del autor.

—¿Cómo nace esta Primera Edición Crítica de la obra de Juan de Dios Peñas Bellón?

—A finales de los noventa empecé a recopilar toda la información que conseguía sobre mi abuelo: poemas, cuentos, ensayos, entrevistas y cualquier publicación en la que hubiera participado. Durante años investigué en la Biblioteca de Estudios Giennenses, en el archivo digital de Diario JAÉN, en la revista Vida Nueva de Úbeda... en la pandemia dispuse de tiempo para ordenar todo ese material y decidí dar un paso más. Así nació “Escala de Plata”.

—¿Quién fue Juan de Dios Peñas Bellón?

—Ante todo fue mi abuelo, aunque nunca llegué a conocerlo. Mi acercamiento a él ha sido a través de los recuerdos familiares y de sus escritos. Era médico y ejerció hasta el día de su muerte. Vivió una época difícil de la historia, pero consiguió estudiar Odontología y Medicina. Durante la Guerra Civil ejerció como médico en el bando republicano y tras la guerra continuó ejerciendo, pero no abandonó su compromiso con la cultura. Fue un auténtico humanista que dejó huella en quienes lo conocieron, tanto por su labor profesional como por su compromiso con la cultura.

—¿Cómo definiría la trayectoria poética de su abuelo?

—Antes de la Guerra Civil se sintió atraído por las corrientes de vanguardia de la época y por la Generación del 27. Después de la guerra, su poesía evolucionó hacia un tono mucho más íntimo y espiritual. Se acercó a una poesía de raíz religiosa, profundamente influida por San Juan de la Cruz, con un lenguaje más sereno y una reflexión más profunda sobre la condición humana y la fe.

—Más allá del vínculo familiar, ¿por qué considera importante recuperar su figura?

—Vivimos en una sociedad donde la memoria tiene cada vez menos importancia. Creo que conocer a quienes nos precedieron es fundamental para entender nuestro presente. Existen muchas personas que, desde un ámbito local, contribuyeron a construir la identidad cultural de sus ciudades y pueblos. Son esas voces las que también merecen ser recuperadas. Llevo muchos años disfrutando de la obra de mi abuelo y sentía la responsabilidad de compartirla.