LA ENTREVISTA
Con un sonido crudo, directo y sin artificios, Asesinos del amor se ha consolidado como una propuesta que huye de los códigos más comerciales de la industria musical para reivindicar el rock como una forma de expresión honesta y autogestionada. Nacido en Jaén en pandemia y con una trayectoria marcada por los cambios y la evolución constante del proyecto, el grupo combina ironía, crítica y emoción en canciones que oscilan entre el desencanto generacional y la intimidad personal, informa Ana Lechuga. Hablamos de música y futuro con el alma visible de la banda, Juanto Casero del Arco.
—Sus primeros trabajos, “El timo del punk” y “El timo del rockabilly”, ya marcaban una línea muy clara, ¿qué buscaban con esos discos?
—La idea era hacer una crítica a a la música actual, donde parece que se necesita una imagen perfecta, videoclips, redes... si no tienes eso, parece que no eres un grupo de rock. Con el “Timo” jugamos a eso, a cuestionar los estilos y la industria.
—¿Y el concepto de “timo” sigue presente en lo que están haciendo actualmente?
—Sí, ahora incluso habrá un nuevo trabajo que se llamará algo así como “El timo de Asesinos del Amor”, que es también una forma de mirarnos a nosotros mismos. Criticamos la industria, pero también estamos dentro de ella. Es un poco contradictorio, porque necesitamos movernos dentro del sistema para poder llegar más lejos, pero intentamos hacerlo desde la honestidad y el humor.
—Canciones como “Me quiero ir” o “Dime Viejo” parecen más personales. ¿Qué cuentan?
—Habla de la necesidad de irte de un sitio cuando ya no estás a gusto. Es el desapego, cuando la gente que estaba contigo en un proyecto se marcha, pero tú sigues. “Dime viejo” tiene un enfoque muy distinto y si, es un homenaje a la relación entre un padre y un hijo, a cómo cambian los roles con el tiempo. Es una conversación entre generaciones.
—Han pasado por salas, festivales y presentaciones muy diversas, ¿qué momentos recuerda con más cariño?
—Las presentaciones en FNAC fueron muy especiales. La gente comprando discos, escuchando música en directo... era un ambiente muy cercano. Han habido conciertos muy intensos, en uno de ellos, compartimos escenario con Ilegales y La Frontera y tiempo después supe que Jorge estaba enfermo. Eso hace que recuerdes esos momentos de otra manera, con mucha emoción.
—¿Qué puede esperar el público de un concierto suyo?
—No queremos hacer canciones bonitas sin más. Queremos canciones crudas, directas, que digan lo que hay. Somos energía, guitarras y verdad. Volvemos a la idea de antes: una guitarra, un local y ganas de tocar.