LA ENTREVISTA
Con tan sólo 19 años, Ángel Castillo Lorca, natural de Higuera de Calatrava, se ha adentrado en el mundo de la literatura con La séptima criatura, su primera novela, publicada en marzo de 2026. Ambientada en la provincia de Jaén desde la postguerra hasta la actualidad, la obra recupera la memoria del mundo rural, de los cortijos, y de todas aquellas personas cuyas historias quedaron durante años en el silencio. A través de Manuela, su protagonista, Castillo Lorca aborda la desigualdad, la dureza de la vida en el campo y la capacidad de encontrar esperanza.
—¿Qué le lleva a escribir este libro basado en los pueblos de Jaén de la postguerra?
—La idea nace de mi pasión por escuchar a las personas mayores de mi pueblo, Higuera de Calatrava, tanto a mis padres, abuelos, tíos y vecinos, que han vivido épocas pasadas. Siempre me ha gustado conocer cómo era la vida que vivieron, una realidad muy distinta a la nuestra. Me di cuenta de que muchas de esas historias nunca se habían escrito y que corrían el riesgo de perderse para siempre. Quise rendirles homenaje a través de la ficción, dando voz a todas esas personas anónimas que levantaron nuestra tierra con esfuerzo, sacrificio y dignidad.
—¿Cuál es la trama de la obra y cómo se desarrolla?
—La protagonista es Manuela, la séptima hija de una familia humilde que nace en un cortijo de la provincia de Jaén a finales de los años cincuenta. Desde pequeña vive rodeada de pobreza y falta de cariño, por lo que encuentra en la imaginación su mejor refugio. A medida que avanza la historia, el lector la acompaña en su crecimiento hasta convertirse en una mujer fuerte y valiente, siendo un ejemplo de cómo evolucionan los pueblos de Jaén desde la posguerra hasta la actualidad. La novela habla de sufrimiento, pero también de la esperanza.
—¿Qué importancia tiene la provincia de Jaén en la historia?
—Jaén no sólo es escenario, sino uno de sus grandes protagonistas. Los cortijos, los olivares, las calles de nuestros pueblos, las costumbres, la religiosidad popular y la forma de vivir, forman parte de la identidad de la obra.
—¿Cómo fue el proceso de escribir esta obra?
—Ha sido un proceso largo y emocionante. Fui escribiendo mientras compaginaba la novela con mis estudios universitarios y otras responsabilidades. También dediqué mucho tiempo a escuchar testimonios, investigar.
—¿Qué significa para usted escribir un libro sobre su tierra siendo tan joven?
—Es un orgullo enorme y también una responsabilidad. Con solo 19 años siento que puedo aportar mi granito de arena para que las nuevas generaciones conozcan de dónde venimos y valoren el esfuerzo de quienes nos precedieron.