LA ENTREVISTA
Esteban Molina Vela, de Santo Tomé, escritor y autor de varias obras de narrativa, regresa al panorama literario con una propuesta tan original como atrevida: “El Dios Jubilado”. En esta novela, el autor parte de una pregunta aparentemente imposible para construir una historia llena de humor, ironía, emoción y reflexión: ¿qué ocurriría si Dios decidiera jubilarse?. Lejos del cielo, Dios se convierte en un hombre que comparte vida con otros ancianos en una residencia. Una situación que permite abordar cuestiones como la fe, la soledad o la vejez.
—¿Cómo nace una idea tan singular como imaginar a Dios llegando a la jubilación?
—Nació de una cosa sencilla, pero me pareció tremendamente provocadora: ¿qué ocurriría si Dios decidiera jubilarse? Me interesaba imaginar qué pasaría si alguien que ha estado siempre al frente de todo decidiera decir: “Hasta aquí he llegado, quiero descansar y vivir como uno más”. Esto me hizo escribir esta historia dándole humor, ironía y emoción
—¿Y qué hace Dios cuando decide jubilarse?
—Eso es lo que debe descubrir el lector. Decide vivir de incógnito, alejado de todo lo que él representa. Lo que hago es bajarlo, literalmente, e ingresarlo en una residencia de mayores. Allí comienza una nueva vida, rodeado de personas normales. Se rodea de personas con sus problemas, sus alegrías y sus miserias.
—¿La novela es realmente sobre Dios o sobre los seres humanos?
—Es una novela que utiliza a Dios como personaje para hablar de cosas muy humanas. Habla de la vida, de la vejez, de la soledad, del poder, de la fe, de las relaciones humanas y de nuestra manera de enfrentarnos a las grandes preguntas. El lector puede acercarse al libro tenga fe o no la tenga.
—¿Le preocupaba que alguien pudiera considerar irreverente la idea de jubilar a Dios?
—Habrá gente que lo considere irreverente, pero yo lo que espero es que el lector disfrute, que tenga ganas de seguir leyendo, y si cuando termine se queda pensando un rato en alguna de las preguntas que plantea la novela, entonces habré conseguido algo.
—¿Qué importancia tiene el humor en su literatura?
—El humor es una herramienta magnífica que me gusta utilizar en todas mis novelas, porque creo que es muy importante en la vida. Es una herramienta que utilizo para hablar de cosas serias sin que el lector tenga la sensación de estar recibiendo una lección.
—¿Cómo definiría en pocas palabras “El Dios Jubilado”?
—Diría que esta es una novela que imagina lo imposible para hablar de lo más humano: la vida, la fe, el poder, la soledad, el humor y la necesidad de ser felices mientras estamos aquí.