El mes de octubre llega al Archivo Histórico municipal con una nueva publicación del Documento del Mes que nos trae una Real Provisión de los Reyes Católicos comunicando a los concejos del obispado de Jaén la decisión de hacer la guerra contra el Reino de Granada; y recordando a todos los hidalgos y caballeros hechos por Juan II, Enrique IV y ellos mismos, que debían encontrarse en Córdoba dispuestos para la batalla.
Con letra gótica cortesana, ésta formó parte de la exposición ‘Jaén entre la edad media y la modernidad: documentos del Archivo Histórico Municipal’, dada en Sevilla el 23 de noviembre de 1484. Por tanto, se trata de un documento que se enmarca en el contexto de la guerra de Granada, dirigida por los Reyes Católicos entre 1482 y 1492, que culminó con la toma del reino nazarí, último reducto musulmán en la península ibérica. Unos años después del inicio de la contienda, se redactó esta orden en la que se convocaba a los hidalgos y caballeros del obispado de Jaén para que se armasen y se presentasen en la campaña. La cita era el “en la çibdad de Córdoua donde, plazienro a Dios, nos seremos para quinze días de março primero que viene”, es decir, el 15 de marzo de 1485.
Para que el contenido de esta provisión fuese del todo conocido, y ninguna persona pudiera “pretender ynnorançia”, se ordena que se haga leer y notificar públicamente el contenido de la carta por pregón en las plazas y mercados tanto de la ciudad de Jaén, como de las de las villas y lugares del obispado. Así, quien no cumpliese con lo ordenado se enfrentaría a sanciones que irían desde la pérdida de todas las exenciones, franquezas y libertades que, por ser caballeros o hidalgos tenían, incluyendo además una clausula interesante, y es que si no acudían al llamamiento por causa justificada, debían enviar a otro en su lugar, a costa de sus haciendas y caudales.
Los hidalgos formaban parte de un estrato de la nobleza inferior. Aunque gozaban del reconocimiento social que otorgaba su condición carecían, por lo general, de grandes riquezas y lujos. Su prestigio residía en la dedicación a ideales considerados elevados, como el servicio a la corona y la defensa de la fe cristiana frente al ‘infiel’, muy valorados en aquella época. Gracias a su condición de combatientes a caballo —origen del término “caballeros”— podían ser nombrados hidalgos, aunque se requería pertenecer a un linaje reconocido. A raíz de la investidura, el título se transmitía de padres a hijos. Aún así, los Reyes Católicos trataron de limitar esta herencia una vez concluida la guerra. Además del prestigio social, estos caballeros poseían importantes ventajas fiscales y legales, entre ellas la exención del pago de algunos impuestos a la corona. La hidalguía constituía, en muchos casos, una forma de compensar a quienes servían en la guerra.
Por tanto, este documento es una orden de reclutamiento general dentro de la campaña de conquista del reino de Granada. Con él, los monarcas buscaban asegurarse la participación obligatoria de los hidalgos y caballeros del obispado de Jaén, bajo la amenaza de pérdida de privilegios y castigos en caso de incumplimiento. Además, muestra cómo se organizaba la guerra y la importancia de Jaén como territorio fronterizo y estratégico en la lucha contra los nazaríes. Este documento permanecerá expuesto al público en el hall del antiguo Banco de España de lunes a viernes en horario de 09:00 a 20:00 horas.