LA ENTREVISTA
Antonio García López, (Andújar 1977), es el autor de “Yo no fingía. Historia real de una vida rota por el sistema”, un libro testimonial en el que reconstruye su experiencia tras sufrir un accidente laboral. La obra recoge las consecuencias físicas y emocionales tras la lesión, así como el proceso que tuvo que afrontar para conseguir que sus secuelas fueran reconocidas. A lo largo del libro, García López expone sus vivencias y cuestiona determinadas actuaciones en el ámbito médico y judicial poniendo el foco en las consecuencias a nivel psicológico.
—¿Qué le llevó a escribir “Yo no fingía. Historia real de una vida rota por el sistema”?
—La necesidad de contar mi verdad. Después de tantos años de sufrimiento, de lucha y de mucho dolor, sentía que mi historia no podía quedarse en silencio. No escribí este libro para dar pena, sino para poner palabras a lo que he vivido y llegar a personas que estén sufriendo lo mismo que yo.
—Su historia comienza en un accidente laboral que le provocó una grave lesión, ¿cómo cambió su vida a partir del momento del accidente?
—Mi vida cambió por completo, pasé de salir a trabajar con normalidad a encontrarme en una situación que nunca habría imaginado. Perdí mi salud, mi profesión, mis sueños y parte de la vida que tenía, sin embargo, lo más duro fue todo lo que vino después, porque viví situaciones que consideré injustas, tanto en el ámbito médico como en el judicial.
—El libro cuestiona precisamente estas actuaciones...
—Mi denuncia no va contra todos los médicos, sino contra determinadas actuaciones que, en mi experiencia, no tuvieron en cuenta mi sufrimiento y mis secuelas. Después de varias operaciones y de perder mi profesión, tuve que recurrir a la vía judicial para conseguir que se reconociera mi incapacidad pero los más duro fue tener que demostrar que no fingía; cuatro años de lucha y gastos económicos, pero lo peor no fue el dinero, sino la injusticia.
—¿Por qué considera importante contar su historia?
—Porque sé que hay personas que están pasando por situaciones parecidas, incluso en silencio, y que sufren sin saber cómo afrontar lo que les está ocurriendo.
—Después de todo lo vivido, ¿qué representa para usted la publicación de Yo no fingía?
—Ha sido una especie de salvación personal y además, el proceso me ha servido para aprender. Ahora conozco mejor los procedimientos, los artículos y los recursos que pueden ayudar a otras personas que atraviesan situaciones similares, y eso es algo que me satisface mucho: poder utilizar lo que he aprendido para ayudar a los demás, de hecho, ofrezco ayuda a otras personas que se encuentran en situaciones parecidas.