David Jiménez-Blanco pone en valor la historia de las conversiones en España

Su interés se centra en las culturas que se han desarrollado alrededor del Mediterráneo y en la coexistencia entre judíos, musulmanes y cristianos que se dio en España hasta el final de la Edad Media

27 mar 2026 / 10:40 H.
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LA ENTREVISTA

David Jiménez-Blanco carrillo de Albornoz, granadino profesionalmente dedicado a las finanzas, es asimismo un apasionado de la filosofía y de la historia, disciplinas que constituyen aspectos parciales de un mismo empeño: el de entender el mundo. En particular, su interés se centra en las culturas que se han desarrollado alrededor del Mediterráneo y en la coexistencia entre judíos, musulmanes y cristianos que se dio, no sin dificultades, en España hasta el final de la Edad Media. El pasado febrero, el autor participó en un encuentro literario en la Biblioteca Pública Provincial de Jaén, organizado por el Centro Andaluz de las Letras sobre la coexistencia de las tres culturas en la época medieval española y su libro “Conversos: De Salomón Leví, rabino, a Pablo de Santa María, obispo. Una historia sobre nuestros orígenes”.

—Su libro habla de Salomón Leví, luego conocido como Pablo de Santa María, ¿qué le atrajo de él?

—Es un personaje fascinante, pero luego fui viendo que era un ejemplo de lo que le ocurrió a mucha gente en un tiempo en el que pasaron muchas más cosas, por lo que a lo largo del libro, voy ampliando el foco. Es una biografía, pero también una crónica de los eventos que hicieron que muchos de los judíos de los reinos españoles en 1391 se convirtieran al cristianismo en los 25 años siguientes. En medio, ocurrió el Cisma de Occidente de la Iglesia Católica, el Compromiso de Caspe en Aragón, la Guerra de los 100 años, muchas cosas ocurriendo al mismo tiempo.

—El fenómeno de los conversos sigue generando debate, ¿qué aporta su libro a la conversación?

—Que nadie habla bien de los conversos por lo general. Porque son vistos como desertores en la religión que dejan atrás y como arrivistas por la religión a la que se suman. Y suelen ocultarlo por lo general. 600 años más tarde de aquel fenómeno, hay pocos libros que reivindiquen la figura de los conversos, y hay figuras muy importantes de nuestra historia que lo son. España tiene muchísima sangre conversa.

—¿Cree que existe interés por esta historia, que es más compleja?

—El libro está siendo muy bien acogido, creo que por ese hueco que hay en el centro de esta historia. Todo el mundo sabe qué pasó en 1492 y muy pocos conocen 1391, año en el que se desencadenan las conversiones. El converso Pablo de Santa María fue Rabino de Burgos, Obispo de Cartagena, obispo de Burgos, Canciller del Rey de Castilla y tutor del Rey niño de Castilla Juan II, padre de Isabel la Católica, una figura bastante importante de nuestra historia y que muy pocos conocen.

—¿Juega Jaén y su judería algún papel dentro de la historia de este libro?

—Debo decir que en mi libro no hablo de la Judería de Jaén porque los hechos desgraciados de 1391 empezaron en Sevilla y de ahí pasaron a Valencia, pero hay que decir que la judería de Jaén es un ejemplo de conservación y de quienes tienen amor al patrimonio. Está atrayendo mucho interés en la red de juderías de España y se lo merece, porque está muy bien conservada.

—¿Si el lector se tuviera que quedar con una idea de su libro, ¿cuál le gustaría que fuera?

—Me gusta pensar que influyo en que la gente sea más comprensiva con el diferente. Todos llevamos en la sangre bastante más mezcla de la que solemos pensar. Hay que pararse a pensar que una persona que es de un determinado lugar no lleva 25 siglos ahí, sino que, probablemente viene de otro lado, y tenemos que admitir que la gente se mueve, se mezcla, o que en las guerras civiles los que ganan y los pierden acaban viviendo al lado.

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