Hay veces que los derroteros profesionales residen en la propia herencia familiar y no en las primeras decisiones que se toman, como es el caso de la jiennense Verónica Toledano. Esta emprendedora, que recibió el pasado mes de abril la insignia Calidad Oro de Degusta Jaén en el Salón Degusta, celebrado en Ifeja, por su negocio de “takeaway” de comidas, no tenía pensado dedicarse a la industria alimentaria, pero su éxito en el panorama gastronómico de la capital provincial demuestra que fue el camino correcto.
Propietaria a día de hoy de las Carnicerías Toledano, Cookyart y el restaurante Plaza Vieja, en primera instancia decidió dedicarse a otro mundo y cursó los estudios de Administración de Empresas, pero unos años después se lanzó a mantener el negocio familiar, las carnicerías, lo que le llevó a diversificar el negocio: “Soy la cuarta generación de carniceros, entonces empecé a elaborar productos precocinados y de quinta gama y la gente iba demandándome cada vez más cosas cocinadas y ahí decidí abrir Cookyart”, indica.
Y en 2015 comenzó con este negocio de comida preparada en el Mercado de San Francisco, que tuvo un éxito inmediato con sus platos basados en la comida tradicional. “Tenemos platos, menús diarios... y lo que se ofrece allí es lo más tradicional posible. Hacemos pucheros, hacemos guisos, también fríos, Además, damos un valor añadido a la calidad que tenemos, porque al estar dentro del mercado utilizamos productos diarios y de kilómetro cero. Todas los días cambiamos según la temporada, según lo que se venda en el mercado y eso es un plus que el cliente agradece”. En su carta no pueden faltar los pucheros, las lentejas, los cocidos y sobre todo el arroz: “Los fines de semana hacemos muchísimos arroces y fideuás, que tienen un éxito tremendo”, añade la cocinera.
Un aprendizaje constante —pues su formación es autodidacta— que la ha llevado a tener que extender su negocio debido al éxito generado y diversificar, tanto en un catering como en el restaurante Plaza Vieja, con el que lleva ya cinco años, un conglomerado que se presupone difícil de manejar, pero asegura que tiene “un equipo muy bueno y muy consolidado”. “Tengo gente que lleva conmigo desde que tengo el primer negocio, desde que cogí la carnicería y están conmigo ahí. Somos una cadena porque nos suministramos de nuestra propia carnicería y siempre hay rotación en el producto, que eso es muy importante en la hostelería”, añade.
“Cuando abro un nuevo negocio me gusta que lo demás esté consolidado, no abrir a lo loco. Ahora mismo lo que quiero es que todo funcione, tanto el cátering, como el restaurante y después ya se verá”, Verónica Toledano Montero, cocinera.