La cocina de la Sierra de Cazorla es una de las joyas de la gastronomía de la provincia. Más allá de la belleza natural del parque nacional, la cual es principal motivo de visita, la gastronomía de la zona ya no es que solo sea un complemento perfecto, sino que también es una excusa par degustar la excelente materia prima que pace por la sierra.
Y uno de los templos de referencia de la gastronomía serrana es el Mesón Asador Leandro, un restaurante que en menos de veinte años se ha convertido en un lugar de peregrinaje para aquellos que quieren probar los mejores bocados y saborear la tradición culinaria de Cazorla, algo que les han hecho ser acreedores de múltiples reconocimientos, como su entrada en la Guía Michelin o el distintivo Oro del sello Degusta Jaén, recibido en el pasado mes de abril en el Salón Degusta.
Y la gran responsable del buen funcionar del establecimiento es Pilar Díaz Nieto, propietaria, gerente y jefa de cocina de este espacio que también es alojamiento rural y que es un imprescindible en la zona. La historia de la cazorleña a cargo del restaurante no fue de manera accidental, pero sí arriesgada. “Yo trabajaba en el mundo de la estética y mi marido en la hostelería. Entonces decidimos invertir en esta casa grande, que tiene seis apartamentos, y en el local poner un restaurante. Hace 20 años había turismo en Cazorla, pero no tanto como ahora”, comenta la propietaria.
Así, Pilar vio el potencial del restaurante, por lo que comenzó a entrar en cocina, a formarse y a darle un protagonismo a la cocina y al producto. “Contratamos cocineros con experiencia Michelin para que nos enseñaran de todo. Por ejemplo el uso de las especias, los puntos... Yo ya tenía una base de cocina tradicional, pero claro, esto era diferente. Y a día de hoy no paro de aprender, de asistir a congresos y ferias”, ahonda.
Con respecto a la carta, desde sus inicios se centró en una oferta enfocada en la brasa y en los platos tradicionales, cuyas recetas, señala Pilar, sacó de sus vecinas. “Tenemos platos de la gastronomía de Jaén, ya con un toque más moderno, a lo mejor al emplatar y demás, pero conservando la esencia y el sabor de la cocina, de la tierra”, profundiza mientras recita algunos de estos platos más demandados, como el paté de morcilla, el rinrán o las mollejas de cordero segureño, así como los talarines o el jamón de ciervo adobado con crema trufada. Unos platos que, sobre todo, tienen mucha calidad en su producto, una de las máximas de la cocina del restaurante.
“La calidad, servicio y atención al cliente, eso se trabaja aquí mucho y le doy importancia. El cliente tiene que ir a tu casa y vivir una experiencia agradable”, ha dicho Pilar Díaz Nieto, propietaria y jefa de cocina de Mesón Asador Leandro.