LA ENTREVISTA
La Galería Renace Contemporary Art inaugurará el próximo 11 de septiembre El que la lleva, una exposición individual del pintor Carlos Cañadas, que reúne una selección de su producción reciente, perteneciente a la serie pictórica Las Piedras y las Flores. Su práctica se articula en torno a la figura del psicopompo —entidad que conduce, media o acompaña entre dos estados— como recurso para pensar las condiciones de convivencia contemporánea. Al hilo, sus composiciones se estructuran en torno a dualidades en tensión: figuras que se acompañan y que confrontan.
—¿Qué puede contar sobre la exposición El que la lleva?
—Se trata de una exposición que cuenta con unas 12-15 piezas de una serie pictórica llamada Las Piedras y las Flores, la cual trabajé desde 2024 hasta la actualidad tanto en México como en España. Dentro de esa serie pictórica se escogieron piezas de hace un par de años, que representan más al inicio de la serie, y otras que son del trabajo más reciente.
—¿Cuál es el hilo conductor entre las diferentes piezas?
—La serie gira en torno la idea de una pareja, que puede ser romántica, aunque también puede ser un amigo, un hermano o incluso una única persona en el sentido doble. Unas veces parecen niños y otras adultos. Por ejemplo, a veces parece que juegan a juegos violentos, como Indios y vaqueros, a la guerra o agarran palos y dicen que son espadas. Y en otras ocasiones parece violencia adulta real. La serie pictórica juega en esa ambivalencia en la que no queda claro si son niños jugando o algo más violento que sucede realmente.
—Aborda cuestiones como las relaciones de poder, la contradicción o el acompañamiento. ¿Son mensajes esenciales?
—Más que mensajes diría que son los aspectos que me interesan como temática, y esa base me permite elaborar mis propias fantasías. Es como si la temática fueran las reglas de un juego, y ya puestas esas reglas, lo único que queda es jugarlo.
—¿Ese planteamiento da mayor libertad de interpretación?
—Lo interesante es que no exista un único mensaje unidireccional, de forma que, quien lo veo, también pueda proyectarse y sacar sus propias conclusiones. Esto no significa que todo vale, sino que es abierto y, en ese sentido, intento ser generoso con el público y no decirle cómo tiene que pensar o qué tiene que parecerle una pintura. Al mismo tiempo, es cierto que la historia queda cerrada.
—¿Cómo nacen las ideas?
—El director de cine David Lynch decía que él encontraba las ideas como si fuese pescar, en el sentido de que lanzaba el anzuelo y salían peces, pero nunca sabía qué iba a salir, solamente cómo preparaba el anzuelo. Me siento así, porque creo un esquema rígido, pero luego experimento.