Las estrías no se llevan nada bien con los ultravioletas del sol

Un experto de la Sociedad Española de Medicina y Cirugía Cosmética aborda el problema

18 jun 2022 / 12:30 H.
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Llega el verano. Estamos más expuestos y se nos ven más las estrías que tenemos acumuladas de otros años o cosechadas de esta temporada de invierno. El caso es que la estría no gusta. Se vive de mala manera, y a veces son tantas que no se pueden ocultar. ¿Es el verano un buen momento para iniciar un tratamiento de las estrías? ¿Cómo les afecta el sol? “Cuando las estrías ya están constituidas les puede afectar el verano por la exposición solar. A la estría no le gusta en absoluto la radiación ultravioleta, ni tampoco a las cicatrices. Las estrías son cicatrices fruto de un traumatismo tisular, es decir, tejido de alguna parte del cuerpo que no responde bien ante una determinada tensión, como cuando engordamos por obesidad o por un embarazo, o bien tras un ejercicio excesivo. También pueden surgir tras tomar corticoides, que debilitan la piel. Hay zonas más o menos predispuestas”, explica el doctor Víctor García, presidente de la Sociedad Española de Medicina y Cirugía Cosmética.

La predisposición genética, según reconoce el doctor, juega también un papel fundamental en su aparición, y hace que los tejidos tengan más o menos capacidad de recuperarse tras estas tensiones tisulares. “Todos podemos engordar. En esa distensión hay pieles que resisten bien, porque seguramente genéticamente tienen esa facultad, y otras no, independientemente de que uno se cuide o no, y por ejemplo en el embarazo se use una crema específica contra estrías”, detalla. En definitiva, el especialista en Medicina Estética remarca que el sol puede resultar perjudicial para las estrías, igual que sucede con las cicatrices: “Cuando están estabilizadas, son viejas, no se pigmentan; por el contrario, cuando se está generando la estría, esta es roja, cuando se está formando y rompiendo la dermis, cuando es reciente, se pigmenta mal, con tendencia a la hiperpigmentación, por una reacción inflamatoria que produce una alta concentración de melanina”.

¿Podemos prevernirlas?

A día de hoy, la forma de prevenirlas es evitando las situaciones que puedan producirlas, como el engordar sobre todo demasiado rápido; cuidar de la piel, ponernos la crema regeneradora o hidratante cada día; o cuando hacemos gimnasia hacerla con intensidad controlada. El doctor García recuerda aquí que en la adolescencia, sobre todo en las mujeres, la piel se fragiliza por su situación hormonal y es frecuente que aparezcan estrías. “Las posibilidades, por tanto, de controlar su aparición casi todas radican en no engordan excesivamente”, insiste el experto.

Ahora bien, destaca que las estrías no son solo cosa de las mujeres, también las padecen los hombres; aunque en su caso fundamentalmente aparecen en la edad adulta y están relacionadas con obesidades importantes de hasta 15 kilos, focalizándose en el abdomen, por regla general. Eso sí, precisa que en la adolescencia, los hombres tienen igual riesgo que las mujeres de desarrollar estrías por esa “revolución hormonal” típica de la edad.

Así, el presidente de esta sociedad médica reconoce que las estrías al 100% no se pueden hacer desaparecer, pero sí con la biodermogénesis se pueden conseguir resultados de hasta un 60-70% de satisfacción. A la estría roja, a la que se está formando, se la trata de forma distinta que a la vieja, según aclara: “La consideración es la misma que con la cicatriz. Ahí valen las aplicaciones de presión, de parches de silicona, la inyección de factores de crecimiento, los “peeling”, la microdermoabrasión; todos ellos estimuladores de la regeneración, y encargados de mejorar la calidad de la cicatriz y de la estría”. Pero ya cuando esas estrías llevan tiempo, están consolidadas, lo único que, en su opinión, funciona bien es un procedimiento llamado “biodermogénesis”, una técnica relativamente joven, se emplea desde hace menos de una década, y que aúna varios tratamientos: la depresoterapia (succión de la piel), el paso de corrientes electromagnéticas que estimulan las células del entorno, y la microdermoabrasión o un pulido de las capas externas. Los demás procedimientos, tipo láser y dermofrecuencia dice este experto que funcionan pero “a medias” porque, por ejemplo, según explica, un láser que quita la piel para que salga la nueva soluciona el problema externo pero no el de la cicatriz; o la radiofrecuencia resolvería parte del tejido cicatricial pero no la superficie.



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