El calor acelera el proceso de maduración de las aceitunas

La escasez de lluvia el pasado año hidrológico augura una campaña mala

19 dic 2019 / 10:04 H.
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Inviernos suaves, primaveras soleadas y veranos calurosos. Este es el ciclo que se debe repetir para que el olivo encuentre las condiciones idóneas para su crecimiento, algo propio, por otro lado, del clima mediterráneo. Pero, ¿qué ocurre cuando las temperaturas aumentan en exceso en épocas como el otoño? Que se acelera la maduración del fruto. Lo que ha pasado este año, algo que remarcaron desde diferentes asociaciones agrarias y almazaras de la provincia, que incluso para el aceite temprano, adelantaron la recogida.

Las temperaturas atípicamente cálidas de este otoño —unido a la falta de precipitaciones— provocaron la maduración prematura en algunas fincas de Jaén. El agua, en plena campaña de recogida de aceituna, no es tan necesaria como en los meses previos, pero sí que los agricultores claman al cielo ante una escasez de precipitaciones que augura una campaña no tan buena como la inmediatamente anterior. ¿Qué provoca en el olivar la falta de lluvia? Entre otras cosas, puede conllevar pérdidas de cosecha en olivar de secano. Según datos de la Coordinadora de Organizaciones Agrarias (COAG) Jaén, una de las zonas en las que el árbol se encuentra en peor estado es en la comarca de La Campiña, desde donde denuncian pérdidas de hasta un 80% en la cosecha con respecto a la campaña anterior.

Sí es cierto que, aunque llovió poco, el año hidrológico no fue el más seco de los últimos cinco. Tal y como se desprende de los datos de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), en lo que respecta a la precipitación media anual, el valor acumulado desde el inicio del año hidrológico —1 de octubre hasta 31 de agosto— en la provincia de Jaén está un 23% por debajo de la media que se extrae de los últimos 25 años.

Por lo general, las escasas lluvias y las altas temperaturas en épocas, como el otoño, en las que deben ser más bajas provocan merma en los cultivos de secano. En este sentido, el olivar no iba a ser menos y sufre también las consecuencias de uno de los otoños más cálidos que se recuerdan.

No obstante, los agricultores jiennenses ya se encuentran en sus tajos y la campaña de recogida de aceituna ha comenzado mejor de lo esperado o, al menos, de lo que apuntaban las primeras previsiones, malas debido a un año que fue especialmente seco.

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