Un hamman público en Segura de la Sierra

29 mar 2021 / 13:09 H.
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Situación de Segura de la Sierra en Al-Andalus en el siglo XI.

En la Historia Ilustrada de la Sierra de Segura se puede leer: “Los árabes entran en España en el año 711 y se quedan en la Península ocho siglos. En este tiempo cambian las costumbres de nuestros campos y ciudades sobre las que aportan una gran cantidad de nuevas técnicas en todos los terrenos de las matemáticas, filosofía, astronomía, biología, medicina, agricultura, literatura, construcción. Durante el dominio musulmán convivían en la Península Ibérica, por encima de creencias y para ejemplo de la Historia, judíos, árabes y cristianos, en armonía social, económica y cultural en un país que fue llamado Al-Andalus.”

<i>Huerto, al fondo el Yelmo</i>
Huerto, al fondo el Yelmo

No se conoce muy bien la forma en que entraron los árabes a la Sierra de Segura, pero posiblemente fuera a la vuelta de las campañas de pacificación del reino de Murcia y a través de la antigua vía romana de Cástulo.

<i>Puerta Catena, al fondo el Yelmo.</i>
Puerta Catena, al fondo el Yelmo.

En esta época la provincia de Jaén estaba dividida en coras, que eran circunscripciones territoriales constituidas en distritos, en los que se hallaban ciudades, aldeas y fortalezas. El distrito de Segura pertenecía a la circunscripción de Jaén, regida por un representante civil de la administración central cordobesa. Con la desaparición del califato Omeya se forman numerosos señoríos independientes. En Segura existió uno gobernado por Said B. Rafil y más tarde por el señor de Denia.

La Sierra de Segura constituía la ruta obligada de comunicación entre Andalucía y Levante y, por lo tanto, era eje estratégico para controlar ambos dominios. Mesnadas de soldados, comerciantes y ganaderos debían atravesar estos caminos flanqueados por pequeñas fortalezas y torres de vigilancia.

En el año 1091 Segura es ocupada por los almorávides que se habían enfrentado al rey de Sevilla, convirtiéndose la zona en región fronteriza con carácter militar, ya que aquí se van a producir muchos enfrentamientos entre cristianos y musulmanes. El río Guadalimar en 1132 será lugar de concentraciones de las tropas almorávides contra los cristianos de Toledo.

<i>Torres defensivas de Santa Catalina, al fond0 Segura y su castillo.</i>
Torres defensivas de Santa Catalina, al fond0 Segura y su castillo.

En 1140 comienzan las sublevaciones andalusíes contra los almorávides. Ibrahim B. Hamusk les arrebató en 1147 la fortaleza de Segura que años más tarde el propio Hasmuk pondrá en manos de los almohades para defenderse de la agresión de su suegro ibn Mardanis.

Los habitantes de las aldeas, refugios y fortalezas de la Sierra de Segura asistían pacientes, pero alertas, a tanto revuelo de ida y vuelta, a intrusiones y expulsiones, intrigas, escaramuzas y rebeliones, en primer lugar gobernados por señores almorávides y después por los almohades. Pero siempre estuvieron atentos al cultivo de sus vegas con huertos y frutales, bien regados con agua abundante de los ríos y los embalses. No descuidaban el pastoreo de sus ganados, las labores de extracción de la miel ni de la madera, material esencial en la historia de Segura.

¿Qué es un Hamman?

Según el Profeta Mahoma, la higiene es una manifestación de la fe. Para el mundo islámico el agua es un don divino, relacionado con la sabiduría y la pureza. La cultura andalusí hizo de este rito una práctica placentera en la que empleaban aceites y esencias. Los hamman (baños), herederos de las termas romanas, tenían los muros alicatados y las estancias separadas por arcos y columnas; los techos abovedados y con lucernas. No sólo servían como lugar de descanso, sino también de reunión social.

Los baños proliferaron en todo el territorio de Al-Andalus, no sólo en los núcleos urbanos, sino también en los rurales -grandes o pequeños- de lo cual se deduce la importancia que para los musulmanes -andalusíes- tenía el agua que, en el caso del baño, tenía un doble objetivo: limpieza corporal y espiritual. Como en la religión cristiana, el agua es un símbolo de purificación, limpieza de pecados y regeneración. Por ello tras el baño se liberaban de aquellos actos realizados contra el precepto del Corán.

<i>Mujeres en el interior del baño. </i>
Mujeres en el interior del baño.

El hamman era un edificio público, cívico y en cierta medida religioso. Los habitantes del barrio acudían al baño para lavarse, cortarse el cabello, depilarse, recibir masajes, además de servir como lugar de reunión. Había un horario distinto para hombres y las mujeres. Normalmente éstas abandonaban el hogar sólo para las visitas semanales a los cementerios o para asistir una o dos veces al mes al baño, además allí solían realizarse los preparativos de la novia para la boda. Las mujeres se acicalaban, charlaban e incluso merendaban. Pasta depilatoria, alheña (henna), aceite de violetas, perfume de almizcle y jazmín, jabón arcilloso para el cabello, antimonio para realzar la mirada (kohol), corteza de nuez para pintar los labios y encías... Todo esto constituía un auténtico arsenal cosmético para el cuidado y la belleza de la mujer andalusí.

Tipología y funcionamiento del Hamman.

Los musulmanes asimilan el esquema de las termas romanas para diseñar sus baños. Si bien las termas romanas llegaban a alcanzar tamaños inusuales para unos baños árabes, éstos sí mantienen parte de la estructura de aquéllas: “apodyterium” o vestíbulo de entrada, “frigidarium” o sala fría, “tepidarium” o sala templada, “caldarium” o sala caliente o de vapor.

<i>Puerta en SIDI BOU SAID (Túnez).</i>
Puerta en SIDI BOU SAID (Túnez).

El esquema del baño árabe se corresponde con la simplificación de la terma, suprimiendo elementos como pilas, bañeras, piscinas, etc. Las diversas estancias están separadas en función de su temperatura ambiente, que asciende desde el vestíbulo hasta la sala caliente. En el vestíbulo el cliente espera y se desviste. La sala fría dispone de espacios o alcobas o alhamías destinadas al descanso (îwan). La sala templada es la de mayor tamaño de las cuatro estancias. Por último, la sala caliente se encuentra en contacto con el hornillo (al-burma) que alberga la caldera. Bajo el pavimento de las salas caliente y templada se distribuye una red de canales de distribución de humo y aire caliente, denominada hypocausto, que parte de la caldera y permite caldear el suelo de ambas estancias.

Los edificios se construían para aislar convenientemente el interior del exterior, con gruesos muros de argamasa (cal grasa con arena y pequeñas piedras) sobre los que se levantaban las bóvedas de piedra o ladrillo con lumbreras –lucernarios, claraboyas- octogonales o estrellados para permitir la entrada de la luz, salida de vapores y aligerar de peso la bóveda. Los muros se revestían de estuco y se pintaban, Las conducciones para el agua y las salidas de humo se realizaban con tubos de cerámica (atanores) unidos por sus extremos.

El Hypocausto.

Los musulmanes asimilan el esquema de las termas romanas para diseñar sus baños. En la ciudad cordobesa de Almedinilla existe una villa romana llamada El Ruedo. En esta construcción se puede observar el hypocausto en un perfecto estado de conservación.

La sala caliente se encuentra en contacto con el hornillo (al-burma) que alberga la caldera. Bajo el pavimento de las salas caliente y templada se distribuye una red de canales de distribución de humo y aire caliente, denominada hypocausto, que parte de la caldera y permite subir la temperatura del suelo de la sala templada y caliente.

<i>Hypocausto en la Villa Romana de El Ruedo, Almedinilla (Córdoba).</i>
Hypocausto en la Villa Romana de El Ruedo, Almedinilla (Córdoba).

Su situación en el casco urbano de Segura.

<i>Situación de los baños árabes en el barrio del Baño Moro.</i>
Situación de los baños árabes en el barrio del Baño Moro.

El Hamman de Segura de la Sierra.

Los baños árabes, situados junto a la Puerta Catena, se componen de tres naves longitudinales correspondientes a las salas fría, la exterior, templada y caliente, la interior, que cuentan con espacios acotados a los lados por doble arco de herradura y bóveda de cañón con claraboyas.

<i>Fachada principal de los Baños Árabes. A la izquierda anexo el “pilar moro”.</i>
Fachada principal de los Baños Árabes. A la izquierda anexo el “pilar moro”.

En 1973 fueron restaurados por la Dirección General de Bellas Artes, que contaba con el arquitecto director de la restauración D. Luis Berges Roldán y el aparejador D. Pedro Medina Casado. La falta de elementos originales hace casi imposible su datación, aunque algunos elementos encontrados hacen pensar que se construyeron en los siglos XI y XII, época que coincide con un gran esplendor de la población.

<i>Exteriores Baño Moro.</i>
Exteriores Baño Moro.

La restauración del Hamman

En 1971, junto a la Puerta Catena, en el lugar denominado popularmente “baño moro”, existía una vivienda particular cuya planta se detalla en el plano adjunto. Esta vivienda se había edificado sobre el antiguo hamman de Segura.

La vivienda tenía la entrada en el mismo lugar donde hoy se encuentra la de los baños. La casa, de una planta y un altillo, tenía tres habitaciones que coincidían perfectamente con las salas del hamman: fría, templada y caliente.

<i>Planta de la casa del Baño Moro antes de su restauración. </i>
Planta de la casa del Baño Moro antes de su restauración.

En la primera estancia (sala fría) había un zaguán de entrada, a la izquierda un horno de leña para la fabricación del pan y un lavadero, y a la derecha una leñera. A través de un hueco en el muro se pasaba a la estancia intermedia (sala templada). Esta estancia tenía un patio central (se había practicado un gran hueco en la cubierta), a la derecha existía la cocina y a la izquierda un corral para animales. De nuevo a través de otro hueco practicado en el muro, se pasaba a la última estancia (sala caliente). Esta estancia se componía de una sala de estar, una despensa y un almacén (ocupaba el pilar del baño) y, por medio de una escalera, se accedía a un altillo donde se encontraba un dormitorio. Como se podrá comprobar en el plano, también existía una cuadra, pero ésta tenía su entrada desde la calle (actualmente la puerta está cerrada y la cuadra, por 25.000 pesetas de la época, pasó a formar parte de la sala caliente).

<i>Alzados casa de “Baño Moro” antes de su restauración.</i>
Alzados casa de “Baño Moro” antes de su restauración.

En la primera estancia (sala fría) había un zaguán de entrada, a la izquierda un horno de leña para la fabricación del pan y un lavadero, y a la derecha una leñera. A través de un hueco en el muro se pasaba a la estancia intermedia (sala templada). Esta estancia tenía un patio central (se había practicado un gran hueco en la cubierta), a la derecha existía la cocina y a la izquierda un corral para animales. De nuevo a través de otro hueco practicado en el muro, se pasaba a la última estancia (sala caliente). Esta estancia se componía de una sala de estar, una despensa y un almacén (ocupaba el pilar del baño) y, por medio de una escalera, se accedía a un altillo donde se encontraba un dormitorio. Como se podrá comprobar en el plano, también existía una cuadra, pero ésta tenía su entrada desde la calle (actualmente la puerta está cerrada y la cuadra, por 25.000 pesetas de la época, pasó a formar parte de la sala caliente).

<i>Alzado y planta actual de los baños árabes tras su restauración.</i>
Alzado y planta actual de los baños árabes tras su restauración.

En el plano de planta se puede observar que el desnivel existente entre la entrada y la sala de estar y de la última sala era de –1,63 m. Este desnivel permitió que en la última sala se construyera un altillo, que servía como dormitorio de la casa.

Para construir el altillo de los dormitorios se utilizaron los dos niveles del baño. Para adaptar el hamman primitivo a la vivienda se destruyó el hypocausto del baño moro, es decir, el sistema de huecos por donde circulaba el aire desde la caldera a las chimeneas de evacuación.

Las veintidós luceras practicadas en las bóvedas permitían dejar pasar los rayos solares y también que se pudiera evaporar el vaho producido por el agua caliente del baño.

Las luceras se tapaban con elementos traslúcidos de colores que tenían forma ortogonal o estrellada.

La luz tenue que se producía en el interior del baño les traería a su memoria a los vecinos la bóveda estrellada del cielo del desierto del Sáhara.

<i>Detalles de bóvedas y luceras.</i>
Detalles de bóvedas y luceras.

Para evitar las corrientes de aire en el interior de las salas, las puertas están situadas al tresbolillo.

Los huecos practicados en los muros tendrían hojas de cuero sobre marcos de madera, que al hincharse con la humedad producirían un cierre hermético que aseguraría la temperatura de las diferentes salas.

Las solerías de las diferentes salas serían de mármol (entrada y sala fría), de piedra caliza (sala templada) y de baldosas cerámicas (sala caliente), para que al verter en el suelo el agua caliente se produjera vapor en la sala.

Recreación virtual del Hamman de Segura de la Sierra

Los hamman (baños), herederos de las termas romanas, tenían los muros alicatados y las estancias separadas por arcos y columnas; los techos abovedados y con lucernas. No sólo servían como lugar de descanso, sino también de reunión social.

Para finalizar

Al inicio hemos comentado que son los segundos baños en importancia en nuestra provincia, después de los de la capital. Aprovecho la ocasión para recomendar encarecidamente, que si no se han visitado los de Jaén, que no se dejen “para mañana”, pues son una verdadera joya, además del edificio que los alberga, y de camino, no dejar de visitar el Museo de Artes y Costumbres Populares.

Autores, colaboradores, bibliografías y agradecimientos

­ Recreación en 3D de los Baños: D. José Liébana Negrillo (Delineante).

­ Textos, fotografías, planos y maquetación: Miguel Mesa Molinos.

­ Agradecimiento a:

D. Pedro Medina Casado, aparejador, aportando los planos de la rehabilitación de los Baños e información valiosa en el trascurso de las obras de restauración, y a D. Luis Berges Roldan, arquitecto y director de la restauración y rehabilitación del Hamman de Segura.

­ Bibliografías:

Historia Ilustrada de la Sierra de Segura (José Fernández Ríos, Guillermo F.Rojano, Mario Cano Henares).

Web: www.turismomedelx.com/es/museos/3/

Viajes por el Reino de Jaén