Las cabañuelas predice un año con poca precipitación

La lluvia débil será protagonista la próxima Feria de San Lucas

27 ago 2017 / 11:04 H.

La escasez de agua persigue a la provincia, y seguirá haciéndolo el año próximo. Así lo predice el cabañuelista Alfonso Cuenca tras observar el cielo, el viento, las nubes y la naturaleza desde el 1 de agosto hasta el 24 —hasta el 12 se hace la idea y, después, la “retornera”—. El quesadeño presenta, de esta forma, el tiempo al que se enfrentarán los jiennenses durante los próximos 365 días, en los que las lluvias serán débiles y de escasa presencia. Los datos más próximos y que interesan ahora mismo a los residentes en el Santo Reino, es la predicción para la Feria de San Lucas, que se celebrará del 14 al 22 de octubre. Según las conclusiones extraídas por Alfonso Cuenca, esos días las tormentas serán leves y las nubes apenas dejarán agua en la capital, por lo que se prevén una fiestas “tranquilas” en cuanto a precipitaciones.

“El año próximo será bastante similar a este, en el que el invierno se salva de la sequía y aumentan las lluvias”, detalla el quesadeño, y añade: “Sin embargo, a partir de marzo regresa el sol y se alejan las posibilidades de agua, por lo que su situación será muy parecida a la actual”. Las navidades apenas estarán “pasadas por agua”, y el año comenzará con nubes oscuras pero poca “descarga”. Eso sí, el frío regresará y se marchará de forma brusca, como es habitual en la provincia, y sufrirá cambios de diez grados en unos días.

Semana Santa, que comenzará el 25 de marzo y concluirá el 1 de abril de 2018 tampoco tendrá riesgo de lluvia y los pasos podrán salir para recorrer las calles con devoción y “calma en el cielo”. Asimismo las temperaturas serán suaves y se prolongarán los siguientes meses, aunque se prevé un verano tan cálido como el actual, con las máximas en el termómetro que rozan los cuarenta grados y alguna tormenta con agua, rayos y relámpagos a comienzos de las fechas estivales.

EXPERIENCIA. Alfonso Cuenca lleva más de veinte años como cabañuelista, su abuelo materno fue quien le enseñó la profesión y, después, investigó y adquirió conocimientos de forma autodidacta. Relata que siempre le gustó los asuntos relacionados con la meteorología y los estudios cabañuelísticos. Para la previsión se levanta a las cinco y media de la mañana y pasa la mayor parte del día observando su entorno “solo con unas horas libres para comer y dormir”. “Es importante no perder detalle, porque puede afectar a la suma de las conclusiones”, afirma Alfonso Cuenca.