Mis padres estaban vinculados a El Abuelo, así que se puede decir que me he criado en la cofradía”

juan jesús fuentes lara Fabricano mayor

30 mar 2018 / 11:21 H.
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“Estoy relacionado con el mundo de la cofradía desde muy pequeño, porque mi padre estaba en la secretaría y mi madre era camarera de Nuestro Padre Jesús, así que se puede decir que me he criado en la hermandad”, explica Juan Jesús Fuentes, que en la actualidad ejerce como fabricano mayor, y que reconoce que le llamó la atención el tema de montaje de tronos y enseres, desde los 13 o 14 años, tras lo que pasó a ocupar el puesto de vicefabricanía y ascendió al actual. “Nuestra responsabilidad está, sobre todo, en el montaje del altar de cultos, bajar las imágenes para el montaje de los tronos y desmontaje, y también, a lo largo de todo el año, el cuidado del camarín”, afirma. Junto a él, trabaja un grupo de colaboradores a los que coordina, con el objetivo de que el día de la estación de penitencia todo luzca como debe: “Luego, el día de la procesión, guío a Nuestro Padre Jesús junto a dos compañeros más y el resto de colaboradores, que supervisan los tronos en la calle”.

No cabe duda de que los días previos al Viernes Santo es la época en la que más trabajo tienen, y ya una vez que pasen estas fechas la tranquilidad marcará de nuevo la actividad de los hermanos. Eso sí, una vez que, en el caso de que el material que sale a la calle sufre algún daño, se recupere.

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Ángel Lázaro Miguel es vocal de Cultos desde septiembre de 2016, una labor de la que se encarga junto a Rosalía Bonoso. “Estamos siempre en contacto con el cuerpo de camareras y con fabricanía para organizar la exposición de las imágenes, ornamentar y demás, pero sobre todo nos encargamos de preparar los cultos, de preparar para los cofrades su encuentro con Cristo”, explica. El triduo de la Virgen en septiembre y la novena de Nuestro Padre Jesús son las citas más destacadas, junto con el Vía Crucis, la misa de acción de gracias, el traslado de la Catedral al Santuario, el besamano y besapié, y la oración antes de la procesión, sin olvidar la preparación de las misas ordinarias con el capellán, Antonio Aranda, que es su director espiritual. Una labor, afirma Lázaro, que realiza durante todo el año y, en este sentido, destaca la implicación de todas las vocalías para apoyar a la hermandad: “Se trata de una cofradía muy grande y se hacen muchas actividades, por lo que durante el año las diferentes secciones se implican para que todo salga bien”.

Ángel Lázaro vestía la túnica del Nazareno ya de pequeño y luego se hizo cofrade, por lo que su vinculación con la hermandad alcanza ya las dos décadas. Además, en la actualidad es promitente.

Rita Castillo cumplirá, esta legislatura, dos años como camarera mayor, aunque reconoce que lleva desde el pasado 2005 en el desempeño de la función de camarera. “Y como hermana de Nuestro Padre Jesús Nazareno, toda la vida”, explica. Su padre fue costalero durante muchos años, por lo que ha vivido de siempre la fe: “Cuando fui consciente, con 14 o 15 años ya, me integré en la cofradía y empecé a colaborar, así que desde 1988 estoy ayudando a limpiar jarrones, a coser y a todo lo que me reclamaba la cofradía, hasta que he llegado a este cargo”, afirma satisfecha. La función de camarera, recuerda, es la de realizar un mantenimiento continuo de las imágenes y del ajuar, desde el exorno floral hasta el lavado, planchado, cosido o cuidado de los encajes. “La función de la camarera mayor es la misma que la del resto, lo único que se encarga de la coordinación”, apunta.

Y aunque se trata de una labor que resulta mucho más visible durante estas fechas, el trabajo de las camareras de Jesús no cesa durante todo el año: “Subimos dos veces a la semana al camarín, los lunes y los viernes, a arreglar las flores que la gente lleva, los centros para los altares y demás. Incluso, en verano nos turnamos para que esté atendido”, reconoce.