Una madre con cuatro criaturas muy peculiares

12 ene 2021 / 00:38 H.
Ver comentarios

- Para ponerlos en situación -

Mi primera verea en noviembre del 2016 la terminaba con una carta a los Carlillos en la que entre cosas les decía: ... “Los que ya peinamos canas hemos oído con frecuencia decir a los mayores, que si no sirves para nada, te metes a pastor; La Real Academia de la Lengua, define al PASTOR: Persona que guarda, guía y apacienta el ganado, especialmente el de ovejas. Yo diría más: persona que tiene más licenciaturas que nadie: en veterinaria, economía, meteorología, medio ambiente, nutrición, en geología. Además practica: el senderismo y la botánica, sabe de logística y transporte; tiene especial intuición para diseñar estrategias en el terreno, que sorprendería a un estratega militar. Es ecologista, no de boquilla como muchos, si no de verdad, y práctica la solidaridad, más de lo que se cree” ... y no me equivoqué mucho en mis apreciaciones.

En lo que he ido publicando: las etapas de la verea, la identificación de las ovejas, los perros, etc., hemos visto muchas “licenciaturas” de los PASTORES ¡en mayúscula!: Solidaridad, estrategias, logística ... Ahora toca veterinaria y ecología y para ello os quiero contar unas historias.

- El nacimiento de unos “corderetes” en plena verea -

Al igual que los hermanos Valle tuvieron que volver a por su carea India y sus perrillos en Arroyo Frío, a nosotros nos pasó algo parecido en el “sesteo” del puente de la Cerrá, pero con dos ovejas madres: ¡Habían parido sendos corderetes! Rápidamente se movilizaron los Carlillos; ese día nos acompañaba Marisol, mujer de Daniel, y al momento estaban las borregas madres en la “Picad” junto a los dos borreguetes recién nacidos camino de La Matea. Allí, Frasco, los cuidará hasta que llegue el hato. Queda demostrado que los primeros son ¡los animales!

- Las payoyas -

En cierta ocasión vi a una veterinaria, “serrana” donde las haya, hoy Directora-Conservadora del Parque Natural Sierra de Castril, enseñándoles al pie del puente Mocho, más trashumante no puede ser el lugar, a unos chaveas del CEIP Santa María de Nazaret de Chiclana de Segura, las ovejas que estaban en peligro de extinción en nuestra Patria. Entre ellas la Raza Caprina Payoya.

- Un poco de historia -

La cabra Payoya es una raza autóctona andaluza, catalogada en peligro de extinción, que ha sido tradicionalmente explotada en la zona del actual Parque Natural de la Sierra de Grazalema y Sierra de Ronda, zonas de gran valor natural, constituyendo el sustento de muchas familias de las comarcas. El nombre de Payoya tiene su origen en el municipio de Villaluenga del Rosario, de la provincia de Cádiz, uno de los lugares cuna de la raza, donde a los nativos se les denomina “Payoyos” y, por extensión, se aplicó este nombre a esta raza caprina. No obstante, la raza también es conocida como “Montejaqueña”, por el municipio malagueño de Montejaque ubicado en la comarca natural donde se desarrolla la raza. La cabra Payoya sigue manteniendo las aptitudes necesarias para convivir y producir en un medio duro y cambiante, siendo fuente de productos con los que comparte una magnífica y única personalidad.

Pues bien, por si fuéramos pocos, los Carlillos se solarizan y se hacen de una cabra de raza Payoya ¡fueron a exprofeso a por ella a Málaga! A esta cabra la cubren con un macho cabrío de raza Florida, y paré la jodida: ¡4 ejemplares! Todo un acontecimiento, pues creo que eso de tener cuatro ejemplares en un parto, es algo inusual. Aquí las tenéis:

Daba gloria verlas siempre detrás de la madre; me acordaba de ese que le preguntó a una mujer si tenía trillizos, a lo que le contesto que no, que era tan solo uno, pero que se movía mucho. Pues eso les pasaba a las crías, y si no mirar el vídeo al paso del hato por el río Cañamares en el puente Nubla.

Como resumen queda claro que los pastores son ecologistas, no de boquilla como muchos, si no de verdad, y practican la solidaridad, más de lo que se cree.

Miguel Mesa Molinos. Aprendiz de pastor

La Trashumancia