Premio Jiennense del Año en Sociedad: Elena de Marco Ferrari

La pediatra repasa su trayectoria, cómo llegó a la provincia de Jaén y qué es lo que se lleva de los años dedicados a su pasión: la Medicina

12 jun 2022 / 18:55 H.
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Entrar en casa de Elena de Marco Ferrari, aunque sea por la cocina, es hacerlo en la de cualquiera que, por el irremediable paso del tiempo, lleva una mochila cargada de vivencias a sus espaldas, experiencias que lejos de suponerle un peso penden de las paredes de su hogar, repleto de retratos familiares y reconocimientos acumulados que dan cuenta de su encomiable labor en el ámbito de la Medicina como pediatra. Pero lo que realmente es seña de su buen hacer es que aún hoy, a sus 101 años recién cumplidos, recibe llamadas de pacientes que buscan el remedio a todos sus males de la recordada y querida doña Elena.

Comienza el relato de su vida cuando llegó a Jaén, como si los 26 años anteriores no atesoraran la misma importancia. Por supuesto no es así. Elena de Marco Ferrari, aunque con ascendencia italiana, nació en Madrid en 1921. Fue allí donde estudió la carrera de Medicina —la primera promoción tras la guerra civil española— y se convirtió en puericultora tras superar unas oposiciones. “Me quedé muy a gusto porque el doctor Jiménez Díaz me dijo: ‘Qué contenta te vas con el título, pero no te confíes, te va a ser muy difícil porque por llevar un título no se encuentra colocación tan fácilmente. Hay que saber llevarlo y para eso te recomiendo que oposites, porque una oposición es tuya, la has ganado, la tienes dentro de ti y no te la puede quitar nadie, nadie’”, recuerda De Marco, que por supuesto siguió su consejo, además de por las razones que el doctor Jiménez Díaz le dio, por la situación política que había en España, que era “fatal para las chicas”.

“Predominaba el varón y las chicas éramos un cero a la izquierda, por lo que me dije a mí misma que no tenía más remedio que opositar”, relata De Marco. Fue un revés de la vida lo que la empujó a opositar definitivamente: el fallecimiento de su padre, Mariano de Marco Artal. “Él se dedicaba a la construcción y, en aquel entonces, participaba en la construcción de un hospital. Siempre decía que tenía agarraderas para meterme en el hospital y que así lo haría cuando terminara la carrera, pero eso se acabó cuando murió”, lamenta De Marco, que tras tragar saliva, continúa: “Éramos una familia muy corta, mis padres, mi hermano y yo. Él también estudiaba Medicina, pero las tuvo facilísimas porque era varón. Yo aprobé las oposiciones y me trasladé a Jaén cuando conseguí plaza para tomar posesión”.

Fue entonces cuando la reconocida pediatra comenzó su trayectoria profesional en Jaén, concretamente en Baeza. Pero, ¿qué motivó a su familia —de origen italiano— a asentarse en los madriles?

DESDE ITALIA. “Mi abuelo era Biagio Di Marco Battaglia, dejó Italia porque políticamente estaba muy mal y no se ganaba un duro”, asegura la pediatra, un episodio que relata con la lucidez del que lo ha vivido, aunque en su caso no sea así. Su abuelo, que se dedicaba al oficio de los metales, llegó a Madrid muy joven. Se estableció en el barrio de Luchana, donde se compró una casa. “Entonces sepa Dios lo que sería ese barrio, seguro no lo que es hoy”, apunta. “Vivía al lado de unos sacerdotes jesuitas, a los que les hizo unos arreglos. Ellos, cuando vieron cómo trabajaba, lo llamaron para montar la línea férrea desde Madrid hacia el norte”, explica De Marco, que asegura, también, que su abuelo solía decir que “se estaba haciendo millonario”. “Así fue. Después se caso con mi abuela y se quedaron en España, por eso mis apellidos son esos: De Marco Ferrari”, dice.

Elena, o doña Elena, como pasaría a ser conocida no mucho más tarde, llegó a Baeza el 13 de octubre de 1947. “Aprobé el concurso-oposición en Madrid para los centros maternales, que estaban distribuidos por diferentes provincias españoles. Superé la prueba y me correspondió Baeza, tomé posesión cuando tenía 26 años”, dice.

Desde entonces, la pediatra ha trabajado siempre en la provincia jiennense, 27 años en Baeza y otros 31 en la capital. “El cambio entre municipios se produjo porque en Baeza, aunque veía a muchísimos enfermos, me quedaba tiempo, por lo que decidí estudiar y aprobé otra oposición, con la que me convertí en médico titular, que son médicos de Asistencia Pública Domiciliaria (APD). Con eso ya entraba en la Seguridad Social. Aún así me presenté a otras oposiciones, que eran muy difíciles, van catedráticos y gente muy buena. También la aprobé y entré a formar parte del Cuerpo de Médicos Puericultores del Estado”, relata la doctora, que alcanzó tal rango que, ya sí, logró la plaza de pediatra y puericultora, además de ostentar el cargo de directora de la Escuela de Puericultura. Se tomó al pie de la letra la recomendación que le hizo el doctor Jiménez Díaz tras terminar la carrera, pues De Marco volvió a presentarse a otras oposiciones, con las que se hizo médico de Pediatría en la Seguridad Social. “Me tocó el distrito de San Roque, y ahí he estado en San Roque años y años. He conocido a todos los vecinos del Polígono del Valle y a todos los de San Roque, incluso aún tengo en mi teléfono niños que yo veía”, asegura De Marco con un brillo especial en su mirada, resplandor que la empujó a decir: “La sensación tras todo eso es estupenda. Si volviese a empezar, me encantaría ser lo que he sido”.



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