La Guardia Civil desmonta la defensa
de Ana Julia

Consideran que la autora confesa de la muerte de Gabriel intentó dirigir la investigación y consumir recursos

12 sep 2019 / 08:16 H.

El teniente de la Guardia Civil que instruyó la investigación sobre la desaparición del niño de ocho años Gabriel Cruz y el sargento primero jefe del Grupo de Homicidios y Desaparecidos remarcaron ante el tribunal de jurado cómo Ana Julia Quezada “intentó en todo momento dirigir” las pesquisas y cómo “desgastó y consumió tiempo y recursos” de los agentes creando un escenario para dirigir las sospechas hacia su ex pareja sentimental. “Ponía la tirita antes de la herida”, expresó el teniente, a lo que el sargento primero añadió que ella asumió “en todo momento” la representación del padre del pequeño, Ángel Cruz, por lo que “todo lo que le decíamos a él, ella lo acababa sabiendo y podía ir anticipándose a los planes que teníamos”.

Asimismo, negaron cualquier colaboración una vez ya detenida: “No nos dijo dónde lo había matado ni dónde iba a enterrarlo”. En la tercera sesión de la vista oral celebrada ayer, trasladaron que cuando la procesada, conocedora que de dos vecinos habían afirmado el primer día haber visto una furgoneta blanca que no era del pueblo a la hora en la que desapareció Gabriel, comentó que su ex compañero sentimental tenía una y que “odiaba a los niños”, por lo que tuvieron que “invertir tiempo en descartarlo”. “Usó esa información para dirigir contra él la investigación y por eso organizó la batida el día 2 con Ángel y dos amigos; para llevarlos hasta la puerta de su casa”, dijo el teniente, a lo que el sargento primero añadió que esa “conclusión era clara”. Con posterioridad, el sargento primero recordó que Ana Julia Quezada mencionó a su expareja el mismo día 28 “diciendo que había terminado muy mal con él aunque matizó que no creía que tuviera nada que ver” y que en la tarde del día en que un can del servicio cinológico inspeccionó su vehículo “llamó para decir que se habían encontrado con él y tenía una furgoneta blanca”.

Los agentes de la Guardia Civil apuntaron también que la madre del pequeño Gabriel, Patricia Ramírez, expresó en su momento que la acusada le “infundía sospechas, en concreto el día 4 de marzo”, cuando se empezaban a “suceder hechos que apuntaban” a que Ana Julia Quezada estaba “secuenciando” su actuación, y tras el hallazgo de la camiseta del niño, “seca y limpia”, en un cañaveral próximo al camino que daba acceso precisamente a la casa de su expareja, el padre del menor.