Un joven se enfrenta a nueve años de cárcel por un delito de agresión sexual en una discoteca de Jaén
La Audiencia Provincial de Jaén juzga a un joven de 30 años tras ser acusado de violar en el baño de una conocida discoteca de la capital jiennense a una joven que estaba inconsciente por encontrarse bajo los efectos del alcohol.
El acusado, que se enfrenta a nueve años de cárcel, declara que conoció a la joven esa misma noche y que tras bailar y besarse con ella, decidieron ir al baño para mantener relaciones: “Fue decisión propia de los dos”. El chico mantiene que, en el momento de ir al baño, la chica estaba “perfectamente”. Según su versión, fue ya en el baño cuando se dio cuenta de que se encontraba mal al verle la cara: “Yo no la agredí para forzarla ni nada”. “No tengo necesidad de tener relaciones con nadie que esté borracha”, argumentó ante el tribunal, al tiempo que manifestó que él estaba “en perfecto estado” y que paró cuando vio que ella no se encontraba bien.
Por su parte, la joven, que declaró protegida por un biombo, señaló que de esa noche solo se acuerda de que su amiga le presentó al acusado y que bebió de la copa que él le ofreció. La siguiente imagen que tiene es la de despertarse en el hospital y solo poder artitular palabras sueltas.
“No recuerdo nada, no tengo conciencia de lo que pasó”, asegura la joven, que detalló durante la vista que se enteró de lo ocurrido porque después se lo contaron en el hospital. En la actualidad, está bajo tratamiento psicológico.
Fue la encargada del ropero de la discoteca la que el 20 de noviembre de 2022, sobre las 6:45 horas, avisó al personal de seguridad tras ver cómo el acusado conducía a la joven al baño cuando se veía que ella “no iba bien”. “Me llamó la atención el estado en el que iba. No iba consciente de lo que iba a hacer. Se balanceaba, tropezaba y la dirigían al baño, pero ella no sabía dónde iba”, relató la encargada del ropero durante su declaración como testigo en la causa.
Los de seguridad de la discoteca llamaron repetidamente a la puerta del baño para que salieran, pero la joven ya estaba tirada en el suelo inconsciente y su cuerpo taponaba la puerta. El jefe de seguridad logró entreabrirla y ver a la joven “inconsciente, con los ojos en blanco y totalmente ida”. Como no abrían la puerta, finalmente llamaron a la Policía Nacional, así como a los servicios sanitarios.
El acusado mantiene que no abrió porque no se escuchaba con la música, aunque el jefe de seguridad apunta que “casi tira la puerta”: “Imposible no oírlo”. El forense que la reconoció en el hospital indicó que cuando él llegó, sobre las 8:00 horas, la joven permanecía en un estado de “inconsciencia o semiinconsciencia y con la voluntad totalmente alterada”. Los análisis de sangre y orina apuntan a que la joven tenía 1,05 gramos de alcohol en sangre y no arroja restos de otras drogas.
Por estos hechos, el Ministerio Fiscal reclama al acusado nueve años de prisión por un delito de agresión sexual. El fiscal mantiene que si no hubo voluntad consciente, no hubo consentimiento. Como accesorias le pide diez años de libertad vigilada y cinco de prohibición de comunicarse o acercarse a la víctima. Además, reclama el pago de 900 euros de multa por lesiones leves. La Fiscalía pide que indemnice a la joven en 10.000 euros por los daños morales. Desde la defensa se aboga por la libre absolución por entender que las relaciones fueron consentidas. El juicio queda visto para sentencia.