Los delegados de la Junta en Jaén, en una tensa espera
La agenda de los delegados territoriales de la Junta de Andalucía se reduce a la mínima expresión en un momento de tensa espera. Todos están pendientes del Consejo de Gobierno de la próxima semana en el que se aprobará el nuevo decreto de estructura de la Administración autonómica, con cambios importantes derivados del pacto entre el Partido Popular y Vox. Aunque por el momento se desconozca la composición, el Consejo de Gobierno sí ha nombrado al delegado en Jaén: Erik Domínguez. Y es que no es fácil el encaje cuando hay dos fuerzas políticas llamadas a ponerse de acuerdo. Sin embargo, la intención del presidente, Juanma Moreno, es dejar cerrado el organigrama antes de agosto.
Ayer hubo una reunión interna de los nueve delegados provinciales con el presidente provincial del Partido Popular, Erik Domínguez, y la secretaria, Elena González. La intención no era otra que calmar los ánimos, explicar la situación y analizar las posibles modificaciones. En Jaén habrá una clara renovación. Hay que tener en cuenta que, de los once, dos salieron para ser parlamentarios —Jesús Estrella y Elena González—, a lo que habrá que sumar el cupo de Vox —está previsto que haya uno—, por lo que la imagen de cambio está garantizada.
Las fuentes consultadas dan por hecho la salida de Javier Carazo, después de la llegada de los socios de Vox a la cartera de Justicia y, aunque todo es en este momento una incertidumbre, buscar el equilibrio perfecto será la misión principal de una fuerza política que acaba de deshojar la margarita de una de las “plazas” electorales más fuertes: la capital.
El Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía ya ha nombrado a quienes encabezarán los servicios centrales y, a partir de ahí, entrarán de lleno en las estructuras territoriales de las ocho provincias. Lo que estaba previsto es que hoy mismo se aprobara el decreto y, de forma paralela, los delegados del Gobierno. Sin embargo, el retraso del Consejo de Gobierno prolonga la espera de quienes, después de cuatro años, se vieron obligados a recoger incluso sus despachos antes de tiempo para que no les pillase un posible cambio con el pie cambiado. Todo tiene su fin.