Catalina García: “Nos queda trabajo por hacer en el bosque andaluz de Jaén”

Afronta el reto de representar a la provincia en las elecciones por el PP con la satisfacción del deber cumplido como parte del equipo de Moreno en la Junta y dice que hacen falta cuatro años más para poner en marcha lo planificado
La consejera de Sostenibilidad y Medio Ambiente y Número Uno del Partido Popular al Parlamento Andaluz por Jaén, Catalina García. / Fotografías: Agustín Muñoz / Diario JAÉN.
Manuela Rosa Jaenes

LA ENTREVISTA

El municipalismo curte, posiciona y aporta la experiencia que necesita un político para representar a los ciudadanos en las instituciones desde las que se maneja el presente y el futuro de los territorios. Catalina Montserrat García Carrasco (Barcelona, 1969) tuvo el privilegio de ser alcaldesa de Jimena y, después de una trayectoria con bagaje en la gestión pública, afronta con ilusión el encargo de encabezar la candidatura con la que el Partido Popular se presentará a las elecciones autonómicas el próximo 17 de mayo. No hay crisis que pueda con ella. Le avala un trabajo con acento de mujer.

—Ayuntamiento, Diputación, Senado, Junta de Andalucía... Usted, que ha tocado casi todos los palos en política, ¿con qué ritmo se identifica más?

—Con el local siempre, porque es la Administración que permite el contacto más directo y más cercano con las necesidades de los ciudadanos y, al final, los que nos dedicamos a la política como servicio público nos damos cuenta de que donde más podemos ver los resultados de la planificación es en los ayuntamientos, donde más se aprende y donde se enriquece la trayectoria.

—También en la que más se sufre. ¿No es así?

—Las dos cosas, es en la que más se sufre y en la que más se disfruta, porque te permite participar en los problemas y en su solución. Tiene ambas aristas.

—Recibe el encargo de encabezar la candidatura del Partido Popular a las elecciones autonómicas por la provincia de Jaén. ¿Cómo afronta el reto?

—Con muchísima ilusión y con ganas de trabajar en una provincia que tiene retos importantísimos que resolver. Después de estos casi siete años y medio del Partido Popular al frente de la Junta de Andalucía, creo que hemos establecido muchas arquitecturas para poder seguir trabajando, por lo que se abre una etapa de ilusión para que, en los próximos cuatro años, se puedan plasmar de una manera decidida todos los proyectos que tenemos pendientes.

—¿Qué consigna recibe del presidente en esta nueva etapa?

—Siempre es la misma desde que me incorporé como viceconsejera de Salud en 2019: escuchar, reu-nirnos con la gente, resolver los problemas y no prometer lo que no podemos cumplir.

—¿Lo ha cumplido?

—Sí. Es más, en los proyectos más importantes de Jaén, hoy podemos decir que su infraestructura está totalmente hecha y que en la siguiente legislatura estamos preparados para poder ejecutarla.

—¿Cree que resta o suma, con vistas al 17 de mayo, ser actualmente consejera de la Junta?

—Te puede restar un poco de tiempo, por ejemplo, el día que tengo Consejo de Gobierno, pero la visión como consejera ayuda.

—¿Cómo ve el equipo de Gobierno autonómico?

—Muy diverso, engrasado, nos llevamos estupendamente a nivel personal, hablamos de nuestras provincias, somos solidarios en el reparto de unos presupuestos que son finitos y tenemos que ser muy conscientes de adónde deben ir dirigidos los esfuerzos y los consejeros colaboramos para que sea así.

—Termina la legislatura con los pantanos llenos. Al menos cierra etapa con buen sabor de boca...

—Era muy importante, los andaluces hemos sufrido mucho, los agricultores, los ganaderos, pero también la industria, porque al final no había agua para nadie. Yo recuerdo que, hace dos años, estábamos evaluando presupuestos para traer el agua en barcos a Andalucía para beber, una situación muy crítica. Hace un año estábamos en el 50% de nuestra capacidad de almacenamiento, pero es que hoy estamos al 87%, tenemos 3.000 hectómetros cúbicos más, y eso nos da tranquilidad, pero no relajación, ni a los gobiernos ni a la población. Lo explico. Que ahora estemos en una situación con capacidad hídrica para regar, para la industria y para los ganaderos y la podamos garantizar un tiempo más no significa que no vayamos a tener problemas posteriores, por lo que todas las obras que son del Estado o de la Junta no se pueden paralizar, sino que tienen que ir al mismo ritmo. La otra parte es la responsabilidad de cada persona en el ahorro, tal y como lo habíamos aprendido en los años de escasez, porque toda el agua que consigamos mantener almacenada la tendremos para el futuro, por lo que apelo a la responsabilidad. Nunca podemos cantar victoria en el tema hídrico en Andalucía cuando tenemos datos objetivos y objetivables de que nuestra región está afectada de una manera muy importante por el cambio climático, por lo que es nuestra obligación continuar con la planificación, porque después el ciudadano nos lo va a pedir.

“Yo recuerdo que, hace dos años, estábamos evaluando presupuestos para traer el agua en barcos a Andalucía para beber, una situación crítica. Hace un año estábamos en el 50% y hoy al 87%”

—Existe el mantra de que otras provincias se benefician del agua de Jaén. ¿Qué opina?

—Somos cabecera y de lo que se trata es de hacer una distribución. Cuando el agua sale de los pantanos de Jaén pasa regando a agricultores de la provincia, llega a los ganaderos... Nunca podemos pensar que nos quitan el agua, sino que hay un reparto regulado por la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir. Lo hemos defendido en la provincia, en Andalucía y en España.

—¿Cree que la provincia necesita más pantanos?

—Creo que se tiene que hacer una planificación adaptada a la realidad del presente y del futuro, por lo que tenemos que evaluar en qué zonas de Andalucía necesitamos más almacenamiento, algo que está haciendo la Consejería de Agricultura, y lo que solicitamos es una proyección seria conjuntamente con el Gobierno de España, con dinero, con anualidades, para que, cuando tengamos problemas, podamos dar una respuesta segura a los ciudadanos.

—¿Están bien gestionados los montes públicos?

—Voy a decir que sí y, además, rotundamente. Tengo una experiencia municipal, como alcaldesa, de doce años, donde viví una experiencia negativa en la gestión de los montes andaluces. En aquella época la tónica era no hacer nada porque decían que el campo se regeneraba solo. Recuerdo que yo pedía autorizaciones para limpiar zonas que me parecían peligrosas y decían que no, por lo que los ganaderos tuvieron muchos problemas para que sus animales pudieran acceder al pasto y fue un error en la política forestal andaluza. En febrero aprobamos la Ley de Montes de Andalucía, que favorece la gestión para permitir el aprovechamiento forestal, que nos ayude a esos tratamientos selvícolas que tenemos que hacer, pero que permita el equilibrio perfecto que puede haberlo entre la conservación y preservación de nuestra masa forestal, que es un tercio de la comunidad autónoma andaluza, pero también el desarrollo económico y social. Soy una convencida de que es posible conjugar la sostenibilidad con el progreso.

—¿Considera que está explotado suficientemente el hecho de que la provincia albergue el mayor bosque de Europa?

—No. Asistí al primer congreso internacional de biodiversidad en el Museo y puse en valor, precisamente, eso. Cuando hablamos de bosques, hablamos de otros, pero no del nuestro, esos casi setenta millones de olivos que tenemos, que pueden generar riqueza y biodiversidad. Es verdad que hemos avanzado muchísimo en la producción, en la comercialización y en la calidad de nuestro aceite de oliva virgen extra, pero ese bosque tiene muchos más recursos que explotar y se puede rentabilizar, como el saludable, la generación de biodiversidad y ese potente reservorio que es de CO2. Nos queda mucho trabajo por hacer en el bosque andaluz de Jaén.

—¿Qué hace la Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente por fijar la población?

—Nuestra Consejería tiene una labor fundamental en la gestión de nuestros parajes naturales generando ese turismo de naturaleza, que cada vez es más creciente, por lo que trabajamos de manera importante con Turismo para que estos espacios sean un reclamo. La última vez que estuve en la Feria Internacional de Turismo, en Madrid, nos exigían los touroperadores lugares en los que pudieran ver cómo su influencia transformaba el territorio y fijaba población. Es muy importante el turismo sostenible de naturaleza, así como la mejora de los equipamientos, el aumento de los puntos de información y la autorización de proyectos de una manera ágil con la Ley de Gestión Ambiental.

—¿Hay conciencia ciudadana de las consecuencias evidentes del cambio climático?

—Vemos en las encuestas que el cambio climático es una preocupación para los ciudadanos. ¿Por qué? Porque ellos ven que, cada año, tenemos más días de calor y, además, más seguidos, de tal forma que los veranos tienen temperaturas más altas concentradas en días seguidos, sin descanso. También ven cómo cada vez llueve menos y, cuando lo hace, mucha cantidad y en poco tiempo, con lo que son conscientes de que hay evidentes consecuencias del cambio climático y de que las administraciones tienen que tomar medidas y nos lo piden.

—¿Está en la agenda de las administraciones públicas?

—Totalmente. No nos ha dado tiempo a ponerlo en marcha en esta legislatura, lo haremos en la siguiente, pero existe una planificación muy importante, con todos los sectores y con todas las consejerías, para adaptarnos a la nueva realidad en Andalucía.

—¿Qué le ha quedado por hacer en materia de sostenibilidad?

—Muchos cambios que son importantes, pero tengo que recordar uno fundamental para los ganaderos, que son los aprovechamientos de los montes andaluces, con una bonificación para la ganadería reclamada durante mucho tiempo y que para mí era una espinita clavada desde que era alcaldesa, porque consideraba que hacía un beneficio enorme a los ecosistemas y en la prevención de incendios y lo que hacíamos era poner piedrecitas en el camino para que cada vez hubiera menos pastores, pero en sostenibilidad tenemos muchos retos, porque quedan leyes antiguas que hay que modificar. Tenemos que adaptar las normativas de los espacios naturales para conseguir el equilibrio entre la conservación y el desarrollo económico y social.

“Cuando el agua sale de los pantanos de Jaén pasa regando a agricultores de la provincia, llega a los ganaderos... Nunca podemos pensar que nos quitan el agua, sino que hay un reparto regulado”

—¿Y en Medio Ambiente?

—Nos queda ahora el desarrollo reglamentario de la Ley de Montes, que es imprescindible y necesaria para poder lograr el equilibrio, un reto para empezar a funcionar cuanto antes.

—¿Qué ha aprendido en su etapa como consejera de Sostenibilidad y Medio Ambiente?

—Cuando estaba en la Consejería de Salud trabajábamos con el concepto de “One Health”, una sola salud, la humana, la animal y la vegetal. Ahora estoy en la que defiende la salud vegetal, que influye en la humana, porque todos necesitamos tener en las mejores condiciones nuestros espacios naturales para poder tener una mejor salud orgánica y mental. Realizamos una labor fundamental en la gestión de los residuos, el reciclado, la reutilización y preparar a nuestra sociedad para cambiar esos hábitos que hemos tenido de usar y tirar, puesto que nuestras materias no son infinitas. Y, por último, un trabajo de filtrado para que todas las inversiones que llegan a nuestro territorio sean capaces de compaginar la conservación con el desarrollo, que son todas esas autorizaciones ambientales. Son muchas las funciones y muy importantes en los retos que tiene Andalucía.

—¿Y en Salud?

—Fue una yincana, porque lo primero a lo que nos tuvimos que enfrentar fue a la mayor crisis de listeria nacional, que enganchamos con la covid y con la fiebre del nilo. Gracias al esfuerzo de todos los andaluces, especialmente de los profesionales del sistema sanitario andaluz, pudimos hacer frente de una manera satisfactoria a todos esos retos. Aprendí una barbaridad de profesionales que se reinventaban cada día, que consiguieron eliminar las paredes de los hospitales y salir para hacer gestión fuera de ellos en un sistema sanitario que es muy bueno. Cuando viajamos fuera de España, valoramos lo que tenemos, porque hay demoras, sí, pero atendemos. Está claro que debemos trabajar por hacer una adaptación de forma estructural, tal y como ha anunciado el presidente, para afrontar los retos del presente y del futuro, con una población cada vez mayor y con más exigencia sociosanitaria. El sistema sanitario está dando respuesta, porque hoy el presupuesto es un 65% más alto que en 2018.

—¿Dónde se ha invertido?

—En mayor número de profesionales, más servicios de urgencias, en Jaén tenemos un PET-TAC que, además, no funciona solo, lo mismo que un nuevo Da Vinci que no existía y que permite hacer intervenciones quirúrgicas de alta complejidad... Ahí está el dinero invertido, más médicos, más enfermeras, casi treinta mil profesionales más dentro del sistema sanitario público, es decir, casi duplicamos el presupuesto, porque hay más infraestructuras, más tecnología, más personal y porque tenemos más andaluces con necesidades sanitarias que hace ocho años.

—Crecen las listas de espera...

—Siempre habrá más, porque conforme envejece la población, aumentan las necesidades sanitarias, las de consulta de especialistas, las intervenciones quirúrgicas, los procesos oncológicos... El que diga que va a eliminar las listas de espera en seis meses, si lo dice alguien que no tiene experiencia de Gobierno se lo perdono, pero si tiene experiencia, está mintiendo, porque no es una realidad.

—¿Hay una apuesta por lo privado en la Junta de Andalucía?

—No. Existe una apuesta por la colaboración público-privada, que es necesaria, real y no es de ahora, sino de los últimos cuarenta años. Yo quiero recordar que hay una provincia en Andalucía, Cádiz, donde la mayor asistencia sanitaria es una colaboración público-privada y donde los conciertos han existido siempre, para solucionar situaciones extraordinarias. Hemos pasado de dedicar un 4,1% de los presupuestos a un 3,6%, por lo que no hay una apuesta por lo privado.

—¿Compensa lo público cuando el político, como es su caso, se ve delante de un juez?

—Es algo inherente. Igual que los ciudadanos están expuestos a recibir una denuncia, los políticos tenemos un plus más, pero lo que tenemos es que estar seguros de que lo que hacemos, lo hacemos bien, y de que, cuando estamos delante de un procedimiento judicial, poder presentar las pruebas y los testimonios para defender nuestro trabajo.

—Usted misma reconoció que algo no se hizo bien con los fallos de los cribados. ¿Cómo vivió usted la polémica?

—Lo hemos pasado mal. Si yo tengo que recordar mi época en la que, en 2014, sufrí un cáncer de mama, entiendo la preocupación, la angustia y el tener que pedir perdón a esas mujeres que se vieron afectadas por un fallo. Lo único que pudimos hacer, después de pedir perdón, fue corregir protocolos, poner dinero encima de la mesa y solucionar el problema. Desde 2019 hasta ahora, a nosotros nos ha preocupado mucho la sanidad preventiva y que tengamos ese error, duele todavía más, porque cuando llegamos al Gobierno, uno de los encargos más importantes del presidente, Juanma Moreno, es que se pusieran a funcionar los cribados, que son los que verdaderamente salvan vidas y, además, eliminan muchas discapacidades, porque cuando a ti te diagnostican un cáncer en nivel uno, tienes la probabilidad de que, incluso, no tengas que afrontar una intervención quirúrgica, pero si llega al estadio cuatro, vas a tener que pasar por todo, intervención, quimioterapia, radioterapia y, además, con un diagnóstico malo. Nos duelen todos los fallos, pero ese especialmente. Cuando en Andalucía se hacen 500.000 actos sanitarios diarios, al final se producen errores, porque somos humanos y porque creemos que modificando algo hacemos un beneficio y nos podemos equivocar. El cribado de cáncer de mama, en el que hemos cometido ese fallo garrafal, se han aumentado en tres años más las pruebas, antes era de los 50 a los 69 y ahora se hacen con 49 y con 71. El de colon, que tantas vidas está salvando, cuando llegamos estaban los cribados en el 10-15% y estamos en el 95% de invitación a la población diana. Me gustaría hacer un llamamiento. Una cosa es que la Junta de Andalucía mande cartas al 95% de la población y otra distinta es que la gente conteste, porque estamos en el 65%, aunque hemos subido del 20%. La prueba es sencillísima y me consta que Antonio Sanz lo va a simplificar más, pero es que eso te diagnostica si tienes cáncer de colon y, si tienes, a lo mejor está en un momento para cogerlo muy a tiempo. La salud pública preventiva y promocional es la que transformará el sistema sanitario.

“Tenemos que adaptar las normativas de los espacios naturales para conseguir el equilibrio entre la conservación y el desarrollo económico y social de las ocho provincias andaluzas”

—Volvemos a las elecciones. ¿Cuál será el gancho del Partido Popular para convencer al electorado jiennense?

—Lo que yo voy a contar a los jiennenses es que durante estos ocho años hemos trabajado muy duro para establecer los cimientos de lo que será la realidad en los próximos cuatro años. Cuando llegamos a la Junta de Andalucía, se había hablado durante veinte años de la Ciudad Sanitaria, cuando el Colegio de Médicos lo reclamó como una necesidad, pero es que no había nada hecho. Lo primero que hicimos fue firmar un protocolo con la Diputación y con el Ayuntamiento de Jaén para conseguir la cesión de los terrenos. Después constituimos una mesa de trabajo porque había que hacer modificaciones del planeamiento urbanístico, lo que nos costó años de trabajo, lo mismo que los accesos y las obras hidráulicas con la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, porque todo el saneamiento de Jaén va a pasar por donde se construirá la Ciudad Sanitaria. Es una locura, pero todo está ya solucionado y la siguiente fase es la licitación de una obra que costará más de quinientos millones de euros y que es importante y necesaria para toda la provincia. Tenerlo todo concentrado será un antes y un después. Recuerdo que tenemos trasladado ya el Hospital Doctor Sagaz al Puerta de Andalucía, un edificio que llevaba cerrado diez años y que pudimos transformarlo, con las reticencias de los profesionales y de los pacientes, que hoy se alegran de la comodidad, la eficacia y la eficiencia.

—¿Barrerá para casa para conseguir asignaturas pendientes?

—Siempre. Soy la consejera de Sostenibilidad y Medio Ambiente de toda Andalucía, pero cada uno sabemos cuáles son las necesidades de nuestras provincias y las defendemos en los Consejos de Gobierno. Cuando llegué, por ejemplo, vi que iban a comprar otro Da Vinci para Córdoba, otro PET-TAC para Sevilla y, sin embargo, en Jaén no teníamos. Dije, consejero, no puede haber un Da Vinci o un PET-TAC si no hay en Jaén, y me compró la idea. Era lo lógico. Antes, cuando estaba en la oposición, también lo reivindiqué y me decían que no había demanda, que nos trasladaban a Córdoba o a Granada, donde éramos los últimos de esas listas de espera. Yo les decía que si lo teníamos en Jaén y no había suficiente demanda, que vinieran los de Córdoba y de Granada a Jaén.

—¿A usted qué le parece que Juanma Moreno se comprometiera a reactivar el tranvía en su primer mandato y todavía no esté en funcionamiento?

—El presidente de la Junta, Juanma Moreno, está muy contrariado, porque comprometió varias fechas para la puesta en funcionamiento del tranvía de Jaén y no se han cumplido. Todos sabemos todo lo que administrativamente ha supuesto, porque tenemos que respetar lo que ocurre en las mesas de contrataciones, donde los políticos no están. Estamos en la tercera adjudicación de la explotación del servicio, pero es que en otras subastas nos encontramos con algunas que no se cubrieron, con denuncias entre las empresas... Es decir, un galimatías que la gente no entiende, pero es que, si queremos ser garantistas, todo el mundo debe tener sus derechos reconocidos. Esto es lo que ha pasado, desgraciadamente, pero ya está saliendo de las cocheras y esperemos que esta última adjudicación sea firme y que las pruebas ferroviarias específicas permitan tener el tranvía este verano de verdad.

—¿Cuál es el balance de la Junta de Andalucía en Jaén?

—Nuestra inercia es la de solucionar problemas y no mirar las cifras, pero cuando llegamos a un momento como este, en el que nos enfrentamos a tener que defender ante otros partidos qué hemos hecho en Jaén, tengo que decir que la inversión, con respecto a 2018, ha crecido un 267%, que hemos pasado de 120 millones a 366 millones de euros. ¿Eso significa que están cubiertas todas las necesidades de la provincia? No. Pongo encima de la mesa solamente un hecho objetivo. Yo le digo a los jiennenses que me voy a dejar la piel en los siguientes cuatro años para que los proyectos más importantes de esta provincia se puedan cumplir. Hablo de la Ciudad Sanitaria, de la Ciudad de la Justicia, de la autovía y de todas las infraestructuras hidráulicas que son necesarias. Seremos exigentes con nosotros mismos y con el Gobierno de España para que esta provincia, por la que todos luchamos y de la que nos sentimos superorgullosos, despegue de una vez por todas.

“Cuando en Andalucía se hacen 500.000 actos sanitarios diarios, al final se producen errores, porque somos humanos y porque creemos que modificando algo hacemos un beneficio y nos podemos equivocar. Pedimos perdón”

—Las dos únicas provincias de Andalucía que no están conectadas por autovía son Córdoba y Jaén. ¿Quién es el responsable?

—Todos los que han gobernado, nosotros en estos últimos ocho años hemos hecho una mejora. Hemos combinado un presupuesto con siete rebajas fiscales, que no significa que vayamos a tener menos dinero, porque incorporamos más contribuyentes. Hemos doblado las partidas de sanidad, hemos aumentado un 46,5% en la educación, un 120% en la dependencia... Dejamos el dinero en el bolsillo de los andaluces para activar la economía. Eso es lo que hemos conseguido, que haya más inversión extranjera, que aumenten las exportaciones, que reduzcamos el paro, que por primera vez tengamos 3,5 millones de cotizantes y que hayamos sido 58 meses seguidos líderes en autónomos. Llegaremos más tarde, pero al final habrá autovía.

—¿Cómo se define usted?

—Como una mujer sencilla, humilde, trabajadora, a disposición de las personas y consciente de que la política es un servicio para los demás. Aquí se viene a planificar con faros largos, aunque las inversiones luego las rentabilicen otros, porque redundará en los ciudadanos. Me ha ayudado mucho ser enfermera, porque somos muy estructurales y tenemos mucho de planificación.

—¿Qué le quita el sueño?

—Mi tranquilidad es tener al lado siempre a gente operativa, que vaya a mi ritmo, un equipo en la parte familiar que me entienda y me auxilie y, en la de trabajo, lo mismo. Cuando tienes tranquilidad, eres más capaz de dormir.

—¿Qué le hace feliz?

—Soy feliz si los que me rodean son felices y tienen salud. Me nutro de la felicidad de los demás.

—Un último mensaje.

—Que los andaluces sean conscientes, me dirijo a los jiennenses, de que han sido ocho años muy complicados, porque hemos atravesado una crisis mundial que nos paralizó dos años y después hemos sufrido las consecuencias del parón. Hemos trabajado duro para lo más difícil, la cimentación, que es lo que da la estabilidad. Ahora nos queda levantar los edificios, pero ya tenemos hecho lo más complicado. Les pedimos que vuelvan a confiar en nosotros. Para finalizar, quiero agradecer y felicitar a Diario JAÉN por sus 85 años de vida y por ayudar a que la provincia se visibilice de una manera importante, a todo el mundo, en equilibrio, no dejando a nadie atrás y, a la vez, teniendo muy en cuenta nuestro mundo rural que es muy impor