Al banquillo el asaltante del aparcamiento de La Victoria por un delito de agresión sexual

La Fiscalía y la acusación particular se mantienen firmes en su petición de 15 años de prisión
Juicio al acusado de agresión sexual en la Audiencia Provincial de Jaén. / Fran Miranda / Diario JAÉN.
Fran Miranda

Pena máxima. La Fiscalía y la acusación particular se mantienen firmes en su petición de 15 años de prisión para Mohamed por un delito de agresión sexual. La Audiencia Provincial de Jaén ha juzgado hoy al acusado por el conocido caso del asalto en el parquin de los bajos del Parque de la Concordia, hasta donde persiguió a una mujer que iba a retirar su coche. Según el relato de la víctima, cuando se disponía a pagar el tique en la máquina de la entrada, Mohamed “la abordó por detrás, forcejeo con ella, la golpeó y la agarró del cuello hasta el punto de estrangularla, la tiró al suelo y comenzó a agredirla sexualmente”.

El juicio ha quedado visto para sentencia en una sola jornada, en la que han declarado tanto la víctima, por vía telemática, como el acusado. También lo han hecho dos testigos, los repartidores de una pizzería cercana que llegaron al parquin para dejar sus motos; tres agentes, dos que examinaron las grabaciones y el que lo detuvo; y tres médicos forenses. Además de las imágenes que grabaron las cámaras de seguridad del aparcamiento, que se constituyen como una prueba “contundente que no deja lugar a dudas”, precisa el Ministerio Fiscal, los peritos aportaron su testimonio, basado en los informes forenses.

Según uno de ellos, la víctima “tenía contusiones y otras lesiones en los planos anterior y posterior (en las partes frontal y dorsal del cuerpo), también en el rostro”. En detalle, presentaba un golpe con arañazos en el nacimiento del pelo y una herida algo más profunda, de medio centímetro, en el ángulo interno del ojo derecho que se prolongaba sobre ese mismo lado de la nariz. En el interior del labio también se apreciaba una pequeña herida que el análisis forense interpreta como un impacto externo que golpeó el labio contra los propios dientes de la víctima. También había lesiones en el cuello.

En cuanto a los análisis de los restos biológicos, concluyen que “había ADN del acusado” en las prendas y en el propio cuerpo de la mujer. “La presencia de ADN en la parte interna de la vagina significa que hubo acceso, que puede ser con el pene o con los dedos. No podemos saber si ha sido de una forma u otra. Lo que encontramos es ADN del acusado”, ha señalado una de las forenses, que, a preguntas de la Fiscalía, se ratifica: “Está claro que hubo acceso. Es una cavidad y el ADN del acusado no puede llegar solo ahí, tiene que haber penetración”.

En este punto, el Ministerio Fiscal se detiene en que las grabaciones de las cámaras de seguridad dejan claro que el procesado “accedió más allá” debido a una serie de “movimientos que sugieren una penetración” con el pene y pone el foco en la “extrema violencia ejercida” sobre la mujer.

Otro de los peritos ha confirmado que la víctima presenta estrés postraumático. Indica que, según los estudios psicológicos, suele mantenerse durante seis meses. “Permanecerá durante toda su vida. Aunque mejore, siempre le producirá hiperactividad entrar a algún parquin o lugar oscuro”, ha declarado.

En el turno de conclusiones, tanto la acusación particular como la Fiscalía han mantenido el sentido de su petición original. Ambas solicitan 15 años de cárcel, pero difieren en la valoración de la responsabilidad civil. La acusación exige que se indemnice a la víctima con 60.000 euros por daños morales y lesiones, costas aparte. El Ministerio Público rebaja la cantidad a 51.000 euros. El caso queda visto para sentencia.

El relato de los hechos según la acusación particular

El abogado Juan Jesús Garzón, especializado en materia penalista, ha ejercido la acusación particular. En las conclusiones, ha trazado el relato de los hechos de la víctima: “Ella accedió al parquin sobre las diez de la noche con la finalidad de cenar y tomar una copa [...] Tras estacionar el vehículo y tomarse una Coca Cola en la terraza del Condestable, decide acceder al parquin. El acusado, que solía estar en el Parque de la Victoria (Concordia) empezó a perseguirla. Ella entró (por el acceso de la calle Baeza) y giró a la izquierda hacia la máquina donde se realizan los pagos. Cuando se dio cuenta (de que la perseguían), tuvo la inercia de guardar el monedero, pero fue víctima de una agresión sexual”. La víctima, en palabras de su abogado, asegura que “temió seriamente por su vida”, que hubo momentos en los que “perdió la conciencia” y que “está segura de que hubo penetración”.

“Gracias a que entraron dos testigos (los moteros), sus ángeles de la guarda, no fue a más”, ha expresado el letrado Garzón García, que acentúa el hecho de que el acusado “no olía a alcohol”, aunque sí “muy mal”, un hecho que “ratifican los testigos” del caso. En las cámaras se aprecia cómo entra vestido al aparcamiento y sale desnudo mientras oculta su cara y sus rastas, un rasgo muy característico de su apariencia, con una prenda de ropa. El abogado recalca que el acusado “no estaba bajo ninguna circunstancia atenuante”, a vista de los informes forenses, que “no hay trastornos psicológicos ni alteración de sus capacidades volitivas (habilidad de una persona de actuar en función de lo que comprende, es decir, su capacidad de controlar sus actos)”.